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Septiembre del 2018


Guerra en Venezuela: ¿la sorpresa de octubre?

Guerra en Venezuela: ¿la sorpresa de octubre?

El discurso del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas fue un duro golpe para la soberbia de Estados Unidos y sus socios estratégicos en el mundo. Menos de 24 horas después, Washington ha decidido desatar los demonios en contra de la nación suramericana.

Primera parte: de la antesala al conflicto

Durante las primeras horas de la tarde, se ha filtrado a la opinión pública internacional un radiograma, atribuido al Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, donde se ordena "acuartelar" todas las unidades castrenses de ese país. Una acción que no parece traer buenos augurios.

En paralelo y con una sincronía demasiado sospechosa, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprueba una resolución que insta a Venezuela a "permitir la entrada de ayuda humanitaria".

 

Ambas acciones fueron precedidas por las declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien alertaba que Nicolás Maduro "había movido tropas militares a la frontera de Colombia", en lo que califica como "un obvio intento de intimidación".

Con estas declaraciones, Mike Pence convirtió una legítima y defensiva maniobra militar venezolana en la excusa perfecta para elevar el nivel de amenaza de Colombia y empujarlos al borde de una guerra con Venezuela.

La verdadera razón por la que Estados Unidos le teme al despliegue de la llamada Operación Estratégica Defensiva, ordenada por el presidente Nicolás Maduro, es que lucha contra los delitos transfronterizos y cohesiona a la nación venezolana con sus aliados globales, como es el caso de China. No esperaban que el Gobierno venezolano blindara con tanta velocidad el flanco más susceptible de ataque.

Hace algunas semanas, el jefe de gabinete de Barack Obama, Rahm Emanuel advertía que Trump usaría una acción militar en Venezuela para "obtener beneficios políticos" en las elecciones internas que se desarrollarían próximamente en Estados Unidos.

Uno de los mayores beneficiarios sería el radical promotor belicista Marco Rubio, senador del estado de la Florida, quien cuenta con amplias conexiones en Colombia, en especial, con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

El día del cierre de los discursos de la Asamblea General de la ONU, el medio neogranadino Caracol Radio 'confirmó' que Trump se reuniría con Nicolás Maduro en Nueva York. Lo que resultaba una muy mala noticia para los intereses de políticos como Rubio.

No es descartable que la virulencia con la que se activaron las corporaciones mediáticas en Bogotá y Miami para generar matrices negativas en contra de la posible reunión, hubiesen sido ordenadas por el binomio Rubio-Uribe para boicotear cualquier acercamiento entre Washington y Caracas.

Segunda parte: del posible conflicto

Con una oposición política inexistente al interior de Venezuela y el temor de que una acción bélica pueda convertirse en un callejón sin salida, Estados Unidos tiene dos cosas bastante claras: la primera de ellas, es que necesita fracturar la unidad de la Fuerza Armada para poder garantizar la gobernabilidad del país. En segunda instancia, que no intervendrá directamente sino que utilizará a Colombia para el desarrollo de la violencia.

EEUU no desea que un posible conflicto con Venezuela sea visto como una guerra imperialista que genere rechazo mundial. Prefiere convertirlo en una disputa entre vecinos. Darle una dimensión local y generar un cerco mediático y militar mientras duren las operaciones militares.

Por otro lado, es importante acotar que la estrategia va a estar dirigida no a una victoria bélica propiamente dicha. Estados Unidos sabe que Colombia no tiene la fortaleza armamentística de Venezuela. Para ello, tendría que intervenir la OTAN y eso tropieza con la condición que describimos en el párrafo anterior. Por tanto, se pretende ejercer acciones puntuales, usando las fuerzas de operaciones especiales de Colombia, entrenadas por los comandos norteamericanos, en articulación con los grupos paramilitares que actúan en la frontera colombiana.

Sin embargo, la agresión se realizaría para provocar el efecto psicológico de quiebre al interior de la Fuerza Armada venezolana y también para generar presión política sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.

El Pentágono y en la Casa de Nariño están conscientes de que el desarrollo de un conflicto con Venezuela provocará que los miles de colombianos que se atienden en los hospitales públicos venezolanos, así como los cientos que cruzan la frontera para estudiar en universidades venezolanas y comprar comida a precios más bajos que en los automercados de su país generen un problema humanitario para Colombia. Por lo que precisarían una maniobra que no se extienda en el tiempo.

En este punto, sería interesante evaluar la siguiente hipótesis:

¿Qué pasaría si la agresión del lado colombiano no fuese sino una simple distracción para el verdadero objetivo militar?

Imaginemos que mientras las fuerzas militares y la atención política venezolana desplazan su atención hacia los más de 2.000 kilómetros de frontera con Colombia, los aliados militares de Estados Unidos intentan a través del Delta del Orinoco y la Amazonía venezolana controlar el estado Bolívar y con ello las centrales generadoras del 70% de la electricidad del país.

Sería este un botín de primer orden, pues forzaría a una negociación con el Gobierno venezolano. Además, de que en un escenario de pesadilla como este, posiblemente Guyana en alianza con las grandes transnacionales petroleras aprovecharía para avanzar ilegalmente sobre el Esequibo.

Es una tesis de 'divide y vencerás' muy cónsona con la propuesta de balcanización que desde los más importantes tanques de pensamiento estadounidenses se ha planteado como la nueva estrategia de control sociopolítico del futuro. Las protestas violentas de los años 2014 y 2017 en Venezuela fueron un globo de ensayo para probar el éxito de tal estrategia. Así que ya cuentan con un precedente.

En cualquier caso, se evalúa la situación minuto a minuto y tenemos aún que sumar a este complejo panorama el papel que jugaría la guerrilla colombiana, específicamente el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la nueva disidencia de las FARC en un posible conflicto.

Por los momentos, la mejor defensa que tiene Venezuela ante los deseos guerrerista de Washington y Bogotá se encuentra en su doctrina militar y en que los analistas de inteligencia de EEUU y la OTAN, tras bambalinas y fuera de los fuegos artificiales que generan las redes sociales, saben que una acción militar contra la nación venezolana sería poner la alfombra roja para que Rusia y China tomen la iniciativa en el continente suramericano y le dieran la vuelta al tablero geopolítico de una buena vez. Sputnik. Inicio

 

Por michaelrogelio - 29 de Septiembre, 2018, 5:30, Categoría: General
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Cómo los tiros comerciales de Trump contra China y la UE le salieron por la culata

Cómo los tiros comerciales de Trump contra China y la UE le salieron por la culata

Cinco meses de guerra comercial entre Washington y el resto del mundo han tenido resultados inesperados: un déficit comercial de EEUU con China y nuevos máximos históricos para la UE. Descubre con qué otros problemas podría tropezar el presidente Donald Trump en el futuro próximo.

Recientemente, el Departamento de Comercio de EEUU publicó una estadística preocupante: el déficit comercial de EEUU alcanzó los 50.100 millones de dólares tras aumentar 9,5%.

Este incremento en el déficit se produjo debido a una reducción de 2.100 millones de dólares en las exportaciones estadounidenses, que se situaron en 211.100 millones. Al mismo tiempo, las importaciones aumentaron un 0,9% hasta llegar a 261.200 millones de dólares.

Curiosamente, el déficit alcanzó niveles récords precisamente en el comercio con los países con los que Trump está librando su contienda comercial: con China el déficit fue de 36.800 millones de dólares, y con la UE, de 17.800 millones.

Mientras, la situación en Pekín es la contraria. La semana pasada, la Administración General de Aduanas de China publicó datos estadísticos sobre el comercio bilateral y, según esta información, el país asiático alcanzó un superávit comercial récord con EEUU, que incrementó casi 3.000 millones de dólares.

El colaborador de Sputnik Maxim Rúbchenko señaló que la reacción de Washington a estos resultados de la guerra comercial no fue una sorpresa: unos índices macroeconómicos decepcionantes empujaron a las autoridades estadounidenses a pensar en introducir aún más medidas proteccionistas.

Así, el 7 de septiembre Donald Trump declaró que próximamente podrá gravar las importaciones de bienes chinos con aranceles adicionales por un valor de 200.000 millones de dólares. Posteriormente, prometió introducir otros, por un valor de 267.000 millones adicionales.

Por estas promesas, Trump fue fuertemente criticado por las grandes corporaciones estadounidenses.

La empresa Apple envió al representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, una carta en la que destacó que las nuevas tarifas arancelarias podrían conducir a que suban los precios de sus bienes y se reduzcan sus operaciones realizadas dentro de EEUU. La empresa cree que la introducción de nuevos aranceles afectará el crecimiento económico del país norteamericano. Además, la corporación exhortó a no aplicar restricciones capaces de afectar algunos de sus productos, entre ellos, el reloj inteligente Apple Watch y los auriculares inalámbricos AirPods.

"Al ver que Apple podría conseguir la exención fiscal, otros gigantes tecnológicos como Cisco, Dell, Hewlett Packard y Juniper Networks enviaron a Lighthizer una carta conjunta", enfatiza el periodista.

En esta carta, los gigantes pidieron ser eximidos de los posibles aranceles destacando que estos podrían afectar los intereses de EEUU, compañías, trabajadores y consumidores estadounidenses, así como perjudicar las prioridades económicas y estratégicas más amplias del país norteamericano.

La reacción de Trump a esta carta no se hizo esperar. El mandatario estadounidense propuso en Twitter "una simple solución" al problema.

"Los precios de Apple pueden incrementar a causa de las masivas tarifas que podemos imponer a China, pero existe una simple solución con aranceles cero e incentivos fiscales. Produzcan sus productos en EEUU en vez de China. Empiecen a construir nuevas plantas ahora", escribió Trump en su cuenta en Twitter.

Un golpe contra los suyos

El periodista destaca que ahora Trump podría enfrentar una batalla con rivales aún más serios: los influyentes sindicatos portuarios y las empresas logísticas.

Según la investigación realizada por la agencia AP, en caso de que aranceles adicionales entren en vigor, esta medida afectará al menos al 10% de las importaciones estadounidenses.

Como resultado, la circulación de bienes en más de 250 puertos marítimos, aeropuertos y terminales terrestres situados en 48 estados del país norteamericano disminuirá.

En particular, los funcionarios de Nueva Orleans destacaron que la reducción de circulación de cargas en el puerto local ya no es un simple pronóstico sino un hecho real. Las importaciones de acero han caído más de 25% durante el último año y, con ellas, todos los servicios auxiliares.

Además, se han reducido considerablemente las importaciones de maíz que llegan a EEUU a través del puerto de Milwaukee. Este declive se produjo después de que la UE aplicara medidas de respuesta contra la implosión de tarifas arancelarias por parte de Washington.

"Una gran cantidad de maíz se encuentra en graneros. Estos graneros están hasta el borde", declaró el director del puerto, Adam Schlicht.

Rúbchenko enfatiza que los nuevos aranceles tienen el potencial de afectar todos los puertos estadounidenses. De acuerdo con los datos publicados por el portal WRAL, el puerto de contenedores más grande de EEUU que se encuentra en Los Ángeles puede ser privado del 20% de su flujo de cargas.

El impacto de las nuevas tarifas arancelarias sobre los conductores de camiones y los trabajadores de almacenes podría ser aún mayor. Resulta que muchos conductores que transportan contenedores de los puertos a los almacenes estadounidenses son autónomos contratados por las empresas de camiones.

"Las últimas no les pagarán dinero en caso de que no tengan nada que transportar", aseguró el director ejecutivo de la asociación Harbor Trucking, Weston LaBar, y advirtió que muchos camioneros podrían verse obligados a buscar empleos en otras industrias.

Al fin y al cabo, la presión comercial de EEUU a escala internacional todavía no ha resultado en una victoria definitiva de la mayor economía del mundo ante sus 'socios-rivales', mientras que los analistas que vaticinaron una situación de pérdidas mutuas son quienes, hasta la fecha, han tenido razón. Sputnik. Inicio

 

Por michaelrogelio - 29 de Septiembre, 2018, 5:22, Categoría: General
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No es oro todo lo que brilla


"No es oro todo lo que brilla"
https://elestadocomotal.com/2018/02/14/rogelio-torras-rodriguez-y-juan-m-ferran-oliva-no-es-oro-todo-lo-que-brilla/

Rogelio Torras Rodríguez y Juan M. Ferran Oliva, autores invitados de este blog y reconocidos economistas, comparten un texto que constituye la síntesis de un libro en preparación titulado “Engañoso Caballero es
Don Dinero”. [1]

El estímulo no es el dinero, sino lo que pueda hacerse con él

La Habana, febrero de 2018

La práctica cotidiana reveló al hombre primitivo la conveniencia de la
especialización. Quien tenía habilidad para fabricar lanzas no era
necesariamente un buen cazador. Y viceversa. La vía de la idoneidad
incrementó el rendimiento del trabajo. Los oficios se multiplicaron y
el trueque se convirtió en práctica acostumbrada de la vida social.
Ello ocurrió en la prehistoria.

Las necesidades mutuas no siempre encajaban. Pero algunos bienes
resultaban valiosos para todos. Eran perdurables, podían atesorarse
fácilmente y algunos sentaron cátedra como mercancías de cambio. La
sal, por ejemplo, podía ser un bien de consumo, pero también un medio
de canje pues todos la deseaban y no era perecedera. Se trataba de
una mercancía-dinero. Lo mismo ocurrió con las pieles, el ganado, las
piedras raras, determinados objetos y los metales. Por decantación
estos últimos mostraron ser los mejor dotados para la función
cambiaria. En su evolución adoptaron la forma de lingotes, aros,
instrumentos de corte y otros. Finalmente se llegó a los discos de
diferentes tamaños fácilmente transportables e identificados con su
valor de cambio. Era la moneda. Apareció en Lidia[2] a mediados del
siglo VI ANE. Su evolución en los 2.500 años posteriores ha sido
trascendente.

Durante siglos el dinero expresado en metales preciosos se convirtió
en afán de los ambiciosos. Gran Bretaña fue el primer Estado donde se
adoptó el Gold System en 1816. Años después se extendió a casi todo el
resto del mundo. Rigió con modificaciones hasta la Conferencia de
Bretton Woods[3] en 1944, que impuso el dólar norteamericano a través
de una tasa fija de $35 por onza de oro. Las aventuras bélicas
estadounidenses lo devaluaron y varios países comenzaron a redimir los
dólares que poseían. En 1971 Washington suspendió unilateralmente la
convertibilidad ante la amenaza de vaciar el oro a Fort Knox. En la
actualidad otras divisas fuertes acompañan al dólar. En base a ellas
se tasan las demás monedas a mano, pero sin violar los marcos de la
flotación. Todo se desenvuelve en medio de un obligado clima de
confianza en el que impera el dinero fiduciario.

Desde 1976 las divisas sirven de patrones. Las autoridades monetarias
intervienen en los mercados de divisas para suavizar las fluctuaciones
de corto plazo y mantener los niveles de precios. Tratan de evitar la
hiperinflación que destruye la confianza en una moneda determinada.

A principios de 1990 menos de la quinta parte de las 150 monedas
existentes entonces en el mundo fluctuaban libremente. Hoy lo continúa
haciendo la mayoría. Otros tipos de cambio son fijos en relación con
alguna divisa fuerte como el dólar norteamericano, la libra, el euro,
una cesta de monedas y otras. El yuan chino amenaza con sumarse a
dicho elenco. Los objetivos actuales del Fondo Monetario Internacional
(FMI) se han centrado en atenuar el derrumbe del sistema de paridades.
En 1960 Cuba dejó de pertenecer a dicha institución y al Banco
Mundial. Se consideró que tales organismos, al igual que el Banco
Interamericano de Desarrollo, también abandonado, están en función de
los intereses financieros norteamericanos[4].
La multiplicidad monetaria en Cuba

La multiplicidad monetaria fue habitual en Cuba durante siglos. Los
indígenas no conocían el dinero y les asombraba la avidez de los
conquistadores por las pepitas doradas entreveradas en la grava de los
ríos. Los marinos llegados con Colón las recibían y el Almirante
recomendaba que siempre diesen a cambio, al menos, uno de esos
sonajeros que en Castilla valen 3 maravedíes[5]. En 1497 se habían
establecido el ducado de oro, el real de plata y la blanca de vellón
como patrones monetarios castellanos. El maravedí quedó como unidad de
cuenta y fijaba la ratio entre las variadas monedas. Por razones
tácticas se introdujo en 1535 el escudo o corona de menos ley con la
intención de evitar la fuga a otros países de la moneda aurífera
local.

El poblamiento de Cuba se inició en 1512. La geografía convirtió a La
Habana en la Llave del Golfo donde circuló la moneda de Castilla. En
el interior prevaleció el comercio de rescate llevado a cabo
subrepticiamente con ingleses, franceses y holandeses[6]. Como medio
de intercambio predominó el metálico de esas procedencias.

La Real Casa de Moneda de México, creada en 1535, fue la primera ceca
de América. Producía la macuquina, una moneda basta acuñada a golpe de
martillo. Además de la erosión natural derivada del trasiego, la lima
fraudulenta le arrancaba partículas de polvo metálico. La moneda
sangrada mantenía su expresión facial, pero reducía su valor
intrínseco. De hecho, se convertía en fiduciaria. No obstante,
mantenía un tenor metálico elevado[7]. Este numerario protagonizó la
circulación en los primeros años de la Cuba colonial[8].

La Habana era entonces un enclave militar sin ingresos fiscales
suficientes. La Corona decretó que se le transfirieran desde México
los llamados situados con el propósito de financiar la necesaria
fortificación. Cada vez que dichos fondos se recibían se producía una
reacción momentánea canalizada rápidamente. Después afloraba la
escasez de calderilla. Se apelaba entonces al trozado de las piezas o
se regresaba al trueque.

A inicios del siglo XVIII[9] la flota francesa fondeaba en Cuba. Sus
tripulantes eran portadores de un efecto demostración que deslumbró a
los provincianos habaneros. Además, les llenó los bolsillos con luises
galos.

En 1730 se estableció la soberanía del Estado español en materia de
emisión. Regulaba la ratio entre el oro y la plata. En los años que
siguieron Cuba se convertirla, además, en una verdadera colonia
económica sustentada por el azúcar, el café y la libertad comercial.

Hasta el siglo XVIII el real o peso de a 8, peso fuerte, peso duro, o
dólar español, se convirtió en divisa de uso mundial. Los recién
emergidos Estados Unidos de Norteamérica lo mantuvieron durante algún
tiempo debido a su superior contenido metálico. Fue moneda de curso
legal hasta que en 1857 se prohibió su uso.

En España, ya en el siglo XIX, bajo un tibio liberalismo, se crearon
instituciones bancarias. A mediados de la centuria se sustituyó el
sistema octal por el decimal. Entraron en juego el duro, la peseta,
los reales y monedas inferiores con aleaciones de cobre. A la
circulación con las monedas anteriores se unió la de monedas inglesas
y francesas. En 1874 se concedió el monopolio de emisión al Banco de
España[10]. No obstante, circularon todo tipo de monedas, incluso
musulmanas y romanas antiguas. En territorios hispanos eran usuales
los reales, las pesetas y otras fracciones. El peso fuerte era
denominado duro[11]..

En Cuba, al cesar la dominación española llegó a su cúspide el caos
monetario. Circulaban monedas españolas, francesas, mexicanas[12]. El
círculo vicioso se complicó cuando los vencedores agregaron el dólar
al diapasón monetario en circulación. En 1914 el Gobierno de la época
dio los primeros pasos hacia el dinero nacional. Fueron emitidas las
primeras monedas en 1915 y 1916[13]. En 1934 Cuba estableció la plata
como patrón metálico[14]. El dólar continúo circulando
simultáneamente. El tándem monetario cesó oficialmente en 1950 al
crearse el Banco Nacional de Cuba que convirtió al peso en moneda de
curso legal. No obstante, en esa fecha el dólar representaba el 87%
del numerario en circulación y durante muchos años se mantuvo la
paridad entre ambas monedas. Se usaban indistintamente.

Asimetría de la oferta

La moneda es un medio de intercambio y de ahorro; además, sirve como
unidad de cuenta. Son sus tres funciones básicas.

La demanda es una necesidad, pero solvente[15]. Puede ser
preestablecida, requerir una selección o manifestarse
impulsivamente[16]. El detallista conoce la demanda de sus clientes y
trata de disponer del surtido adecuado para satisfacerla. ¡No puede
perder ventas! Es lo que ocurre en los mercados de compradores en los
que la oferta es mayor que la demanda y quienes compran imponen las
condiciones. A ello y no a la filantropía se debe el buen trato usual
hacia el cliente. El modelo cubano funciona al revés: es un mercado de
vendedores donde una oferta sietemesina se enfrenta a una demanda
pujante. Son las tiendas, almacenes y productores quienes imponen sus
condiciones. Es un mercado asimétrico en el que el cliente nunca tiene
la razón.

El mercado parece no tener sustituto por el momento. Se le achacan
defectos y suele compararse mentalmente con el capitalismo. Pero
existió desde la comunidad primitiva. Puede decirse a su favor que, si
bien es un mal amo, puede resultar un buen empleado.

En Cuba, después de enero de 1959, se redistribuyó el ingreso y se
desató el gatillo alegre salarial. Fueron medidas simpáticas, aunque
algunas estaban reñidas con las posibilidades reales. A fines de la
década de 1960 la demanda dio un susto a la deprimida oferta cubana.
El dinero perdió su rol estimulante. En 1962 debutó la restricción de
productos alimentarios y de higiene personal. En 1971 prácticamente
todos los productos quedaron controlados por la libreta de
abastecimientos. Históricamente es el racionamiento más abarcador y
longevo conocido: un verdadero Record Guinness.

El aberrado mercado cubano originó un consumo sui generis. La economía
interna quedó encerrada dentro de un compartimiento estanco ajeno a
las condiciones internacionales[17]. La oreja del dogmatismo asomó en
forma de fobias hacia el dinero, los estímulos materiales y el
comercio. El administrador de un establecimiento de distribución dejó
de ser comerciante y devino funcionario.

Actuaba también una forma generalizada de abasto no comercial que
pudiera definirse como una deseconomía subterránea. La acción de
comprar era sustituida por los verbos conseguir y resolver. Consistía
en la cesión de productos o el préstamo de medios estatales a los
trabajadores o a terceros. Eran gestiones ilegales, pero tácitamente
autorizadas para suplir las debilidades del mercado. No existe
contabilidad al respecto, pero las cifras debieron ser considerables.
Fue una forma de paternalismo estatal devenido una verdadera
excrecencia administrativa.

La clonación del modelo soviético consolidó el atraso de la oferta
respecto a la demanda de la población. El mercado interno asimétrico
tuvo su origen en el Segundo Plan Quinquenal de la URSS (1933-1937) de
intención autárquica. La enorme acumulación en años anteriores condujo
a un salto impresionante realzado por ocurrir en medio de la gran
crisis mundial. En esos 5 años se construyeron en aquel país 45.000
fábricas, pero el aspecto cualitativo dejó mucho que desear. Fue
entonces que cuajó el modelo económico adoptado después por los demás
países incorporados al socialismo de corte soviético[18], Cuba entre
ellos. El entusiasmo por el crecimiento extensivo se perpetuó y
degeneró en una ineficiencia crónica. La acumulación, que exigía
muchos recursos y no compensaba con resultados, afectó al consumo
personal. Se consolidó el retraso de la oferta respecto a la demanda
como regularidad.

El fenómeno debió ser temporal, pero se convirtió en algo inmanente a
lo que se consideraba socialismo[19], una sociedad que paradójicamente
ponía al hombre y no a la ganancia como objetivo principal. El consumo
personal pasó a un rol secundario mientras las inversiones se
convertían en la vedette de la economía. Se aplicó el principio del
sacrificio del consumo actual, en aras de un mayor consumo futuro.
Pero el esperado incremento de la productividad no llegó y el del
consumo tampoco. La centralización desmesurada desvinculó a los
productores de los consumidores, generó burocracia y dio origen a una
economía lubricada con esmeril. La producción soviética alcanzó
mundialmente niveles cuantitativos destacados en muchas ramas, Pero la
baja productividad y la falta de competitividad fueron su Talón de
Aquiles[20].

Plan de caja

La desigualdad entre la oferta y la demanda promovió el Plan de Caja
presidido por el Banco Nacional de Cuba y secundado por organismos
vinculados al tema. Entre todos elaboraban un régimen mensual de
oferta tomando en cuenta las disponibilidades para conformarla, y el
circulante monetario en poder de la población. Fue un método
deliciosamente administrativo que se limitó al equilibrio monetario en
el entorno de 1974.

Pero el consumo es un fin y la circulación monetaria un medio. No
basta que el fondo de compras total de la población se corresponda con
el volumen global de la oferta. Ello tiene un sentido financiero que
es utilizado a modo de alarma. Adicionalmente se requiere que exista
una correspondencia estructural entre la oferta y la demanda. Muchos
de los renglones deseados no se encuentran. En tales casos surge una
insatisfacción­ evidente­ de la demanda y no mengua el circulante
monetario. Si el comprador emplea el importe no utilizado en otras
mercancías o servicios disponibles se registra una insatisfacción­
solapada­ de la demanda. El desvío se convierte en una válvula de
escape, pero el consumidor queda frustrado. Cuando se produce una
insatisfacción solapada no se enciende la luz roja preventiva. Si la
insatisfacción es evidente y el dinero destinado a ese propósito es
ingresado en una cuenta de ahorro, la alarma tampoco funciona pues no
aumenta el circulante, sólo la liquidez. En ambos casos se afecta el
consumo.

El control bancario del circulante monetario logró mantener apagada la
alarma contra el crecimiento desmesurado del efectivo circulante. Se
propiciaron planes mercantiles operativos que asimilaron globalmente
los fondos de compras de la población. Solían apelar a renglones
convertidores susceptibles de venderse a precios muy superiores a su
valor. En tales casos se acudió a los vilipendiados mecanismos del
mercado. En ocasiones el ahorro popular se incrementó artificialmente
asimilando insatisfacciones evidentes de la demanda. Fue un mal
crónico que afectó a muchas necesidades cotidianas de la
población[21]. Se ha atenuado, pero aún persiste.

El control bancario del circulante fue un reconocimiento tácito de la
existencia del mercado. E pure si muove, pareciera decir en medio del
rechazo oficial. Sin embargo, ejerció su regulación de forma sesgada
pues tomó en cuenta sólo el lado financiero. Le faltó esencia. Entre
1975 y 1993 los derivados del tabaco y las bebidas, todos de pobre
presentación y dudosa calidad en aquellos tiempos, sirvieron al
propósito de nivelar la liquidez. También se apeló a la gastronomía
que convirtió en pasatiempo nacional el discado telefónico para
separar una mesa en un restaurant. Otros productos considerados como
suntuarios, superfluos o algo parecido, actuaron también como
recaudadores de circulante. La distribución planificada no fue
satisfactoria. Su única ventaja fueron los precios subsidiados. No
obstante, en ocasiones el presunto derecho no podía satisfacerse
debido a la carencia de la mercancía. Un retruécano satírico popular
retrata tal situación: Hay, pero no te toca. Te toca, pero no hay.

Inconsistencia estructural de la oferta

La incongruencia entre los deseos puntuales de compra y la oferta se
convirtió en un mal endémico del consumo personal a partir de 1962.
Como ente deforme surgió la inconsistencia estructural de la oferta.
Una encueste realizada entre los años 1986 al 1988 la ponderó. Sólo
alrededor del 10% de los 1.537 renglones del modestísimo modelo de
oferta diseñado tuvieron una presencia estable en el mercado durante
los años analizados: eran los que siempre estaban a la venta. Otros,
que representaron alrededor de la tercera parte, aparecieron y
desaparecieron de las tiendas de manera intermitente. La mayor parte
de los productos –algo más de la mitad– calificó como oferta nula:
nunca tuvieron presencia en esos años[22]. Con anterioridad a los años
analizados el escenario fue peor. Acontecimientos posteriores
mejoraron la situación estructural de la oferta, pero su
inconsistencia se mantiene[23].

No existen estadísticas similares de los servicios, pero seguramente
arrojarían resultados peores. Representaban alrededor del 11% de los
gastos de consumo de la población. Este sector fue afectado por la
nacionalización masiva efectuada en 1968 –la llamada Ofensiva
Revolucionaria. Era el caso de las barberías, peluquerías, cafeterías,
talleres de reparación, etc.,

La desfallecida red comercial

El censo de 1953 registró más de 60.000 tiendas minoristas y 46.000
establecimientos de prestación de servicios. En 1959 se mantenía dicha
red en la que sobresalía la bodega como establecimiento emblemático.
Disponía de un área para víveres y otra como bar, esta última la más
rentable. Vendía víveres a crédito, con fondos del propietario, y ello
acarreaba no pocas bancarrotas. Emigrantes chinos comenzaron a
penetrar el giro y llegaron a poseer una parte de ese mercado. Sus
locales eran sobrios, su vida frugal y no disponían de bar. Vendían de
contado y a muy bajos precios. En la década de 1950 irrumpieron en el
sector los establecimientos self service y se fortalecieron las ya
existentes cadenas de tiendas por departamentos.

Abundaban también los menestrales dedicados a servicios personales y
domésticos. Todo este andamiaje minorista se mantuvo en leve descenso
hasta 1968, fecha en la cual fue desmantelado abruptamente con la
Ofensiva Revolucionaria.

La emblemática bodega se convirtió en centro de distribución del
racionamiento afectada por un proceso de descapitalización. Aún
parecen las instalaciones de un tiro al blanco de feria, sólo que
menos divertidos. Los neo bodegueros devenidos funcionarios se limitan
a administrar la libreta y son trasladados frecuentemente para
aminorar las posibilidades de corrupción. Cartuchos y papelería de
envase se han convertido en piezas de museo.
Tiendas del oro y la plata

Terminando la década de los ochenta se llevó a cabo una singular
transacción que en cierto modo inició el comercio minorista en
divisas. El Estado promovió una gigantesca recaudación de objetos
valiosos comprados a los particulares a través de las llamadas Casas
del Oro y la Plata. Su propósito era acopiar estos bienes y
convertirlos en escurridizas divisas libremente convertibles. En
tales establecimientos se comercializaban principalmente metales
preciosos, pero también cristalería fina, piezas de mármol, lámparas
clásicas, etc.

El pago a los ciudadanos que se desprendían de tales objetos, algunos
con valor sentimental, se hacía mediante cupones, a precios muy bajos,
según expertos. El tóken era utilizable en los limitados
establecimientos de la propia cadena del Oro y la Plata que vendían, a
precios altos, artículos ausentes del comercio normal durante décadas:
electrodomésticos, ropa y calzado, alimentos, bisutería, etc. Fue un
acercamiento a un tipo de mercado que se había esfumado muchos años
atrás. Se practicó también un trueque de vehículos antiguos por
modernos automóviles soviéticos. Los clásicos eran retocados y
exportados a Europa. Ante la disyuntiva entre el anillo de la abuela y
el televisor asiático en colores, solía imponerse el deseo por este
último. Este trueque constituyó algo así como un tránsito entre la
austeridad de un cuasi mercado y un nuevo modelo que cristalizaría
posteriormente en las cadenas de tiendas en divisas. Parece que el
volumen de operaciones no fue despreciable[24].

Dime como comes y te diré quién eres.

El coeficiente de Engel[25] revela la proporción de gastos en
alimentos efectuados por las familias. Evidencia que a medida que
aumenta la disponibilidad monetaria doméstica, disminuye la proporción
dedicada a la comida dentro del hogar. Se trata de una regularidad
universal. Este tipo de análisis se difundió y actualmente se realiza
en muchos países mediante estadística continua o encuestas. No incluye
el gasto suntuario en restaurantes.

Los compradores jerarquizan las necesidades. A medida que aumentan sus
ingresos amplían su gasto en ellas. Cuando se alcanzan niveles
suficientes comienzan una sustitución por productos más caros. Hay
límites físicos que establecen puntos de saturación. Una persona puede
ir mejorando la calidad de los alimentos, pero sólo es capaz de
ingerir una cantidad dada de ellos.

Algunos rubros del consumo parecen infinitos. Los gastos en vivienda,
por ejemplo. Siempre es posible mejorarla, ampliarla, añadirle una
piscina, adquirir una o más para el veraneo, etc. Es una situación
frecuente en consumos suntuarios. Una vez satisfecha la necesidad de
techo, la casa puede convertirse en un egreso rumboso.

Otros bienes y servicios se obtienen a partir de lo que resta del
presupuesto después de adquirir los comestibles.

La llamada Ley de Engel –más bien una regularidad- sirve para expresa
el bienestar material de un país o grupo social: Primero vivir,
después filosofar, expresaban en el mundo antiguo[26].

Actualmente los países opulentos gastan entre un 8% y un 15% del
presupuesto familiar en alimentos dentro del hogar. Los más pobres
registran un gasto superior al 31% y algunos llegan a más de un 60%.
Un Estado que dedique solamente el 15% de sus gastos hogareños en
comida le queda un amplio margen para otros consumos y el ahorro (que
se convierte en acumulación). Todo lo contrario ocurre cuando es
necesario dedicar a los requerimientos primarios el grueso del nuevo
valor creado[27].

En 1952 la población cubana gastaba un 37% de su presupuesto familiar
en gastos de alimentos en el hogar. Entre 1975 y 1990 la proporción
rondó el 20%; eran años en los que primó el racionamiento a precios
subsidiados en medio de un mercado atípico que convivía con la
escasez, la pobre calidad y la inconsistencia estructural de la
oferta.

En 1993 registró un 34%, pero este año fue el último de la circulación
monetaria única. A partir de esa fecha apareció la dualidad y al
egreso normal en pesos corrientes se añadió el de las ventas en CUC
que incluyen una buena participación de los alimentos. La sumatoria de
las operaciones en ambas monedas debe representar mucho más del 34%
consignado para el peso común.

Se trata de una proporción alarmante, similar a la de los países más pobres.

En un mercado de vendedores, como el cubano, los propósitos de compra
de la población deben amoldarse a las limitaciones del mercado y en no
pocas ocasiones a la comodidad y conveniencia de los vendedores cuya
preeminencia les permite dictar las reglas del juego.

Pudiera formularse una función en la que el PIB per cápita se
correlacionara con el porciento de gastos en alimentos dentro del
hogar. Un despeje permitiría otra visión en la que dicho por ciento se
convirtiese en variable independiente; entonces la ecuación arrojaría
el correspondiente nivel del PIB y, por tanto, el grado de desarrollo
económico del país. Un nivel de un 30% o más de demanda de comestibles
no cocinados evidenciaría un país pobre. Sería el caso de Cuba, aún
sin incorporar las ventas en CUC. Cuando se consume más de la mitad
del ingreso nacional, apenas queda para la reposición simple. Es el
caso de Cuba: Dime como comes y te diré quién eres.

El regreso del dólar

El Periodo Especial decretado en agosto de 1990 obligó a impensadas
medidas de supervivencia; probablemente indeseadas. El Estado esquivó
medidas de choque. Renunció a los despidos masivos y con ello perpetuó
el endémico desempleo escondido que lanza dinero a la circulación sin
contrapartida productiva.

La inflación había desaparecido de la escena cubana desde que se
arrinconaron las relaciones de mercado. En ese entorno los
desequilibrios monetarios se reflejaban en la acumulación de liquidez,
no en los precios. No obstante, se crearon islotes comerciales con
productos de valor inflado para amortiguar el exceso de circulante.
Fue una reminiscencia de las relaciones entre oferta y demanda, cuyos
reductos fueron llamados impúdicamente mercados paralelos. Con ellos
se mantuvo latente dicho mecanismo. La cultura tributaria se esfumó.
Un Estado que posee la casi totalidad de los medios de producción no
requiere impuestos. Todo el valor creado va a parar a sus arcas y
basta distribuirlo. Lo que se dedica al gasto de gobierno y a la
acumulación reduce lo consignado a los salarios. Tal situación puede
provocar el espejismo de que no se pagan impuestos, pero todo sale del
nuevo valor creado.

El dólar norteamericano regresó a hurtadillas a la economía cubana en
la década de los 90. Estaba ausente desde antes de 1959 cuando
convivía a la par con el peso cubano de la época. Este último fue
desplazado de la circulación mediante el cambio de moneda efectuado
espectacularmente en 1961.

En 1989 se había iniciado la propagación interna de divisas de manera
informal. Fueron sus vectores el turismo extranjero y los visitantes
cubanos de fuera. Ambos, de una forma u otra, compraban para los
residentes gratas mercancías ofertadas por las pocas tiendas en
divisas usualmente ubicadas en hoteles.

El peso cubano se depreció al discurrir en paralelo con la moneda
estadounidense. Esta dolarización factual y parcial tropezó con la
prohibición de tenencia de divisas. Era penada severamente como
infracción convencional establecida por razones políticas ajenas a
normas éticas. Eclosionó entonces el mercado negro monetario. En 1989
comenzó a cambiarse el dólar norteamericano por 5 pesos cubanos. En
1990 la cotización espuria había subido a 7 pesos, a 45 en 1992, a 100
a fines de 1993 y en un momento del año siguiente se elevó hasta 150.
Posteriormente la tasa se redujo hasta estabilizarse alrededor de 22 a
26.

El año 1993 fue particularmente difícil. Colapsó la capacidad
importadora y decayó la producción agropecuaria. Resurgieron los
apagones eléctricos, empeoró la oferta, creció la indisciplina
laboral, se expandió el mercadeo subterráneo, hubo una epidemia de
neuritis y se produjo la Tormenta del Siglo. Resultaba imprescindible
captar divisas extranjeras. En agosto de 1993 se eliminó la
prohibición de poseerlas y los cubanos del exterior comenzaron a
remesar dinero a la isla. La medida fue complementada con la creación
de tiendas recuperadoras de divisas.

Una divisa de andar por casa

Para el Estado el nuevo comercio tuvo la misión de captar divisas. El
propósito que se persigue al despenalizar la tenencia de divisa, entre
otros, es el de evitar un gran trabajo policiaco,… que no constituya
delito, como es hoy, tener divisas convertibles en su poder;… el
propósito es recaudar divisas para el país[28]. Esa fue la intención y
no la de mejorar la oferta. Para los consumidores fue otra la
percepción. Aparecieron productos ausentes, resurgió la calidad y la
buena presentación. Se recuperó la práctica de las bolsas.

En las shopping, como se llamaba popularmente a los establecimientos
en divisas, se rescataron valores comerciales perdidos. Los precios
que aplicaban equivalían a un solapado impuesto al valor agregado
(IVA). Simplemente se multiplicaba el costo de adquisición por un
coeficiente mínimo de 1.8, que en muchos casos ha sido mayor. La
población no tenía otra alternativa de compra para determinados
productos como los de higiene personal, el aceite, la ferretería y la
línea blanca. Lamentablemente, a medida que transcurrieron los años se
produjo un proceso involutivo y estos establecimientos, cada vez más,
se parecieron a los tradicionales que sólo vendían en pesos cubanos.

La moneda extranjera generalizada fue el dólar norteamericano a la que
el argot popular denominó fula. Ya despenalizada la posesión de
divisas, se emitió el peso convertible –Cuban Universal Currency o
CUC– como moneda nacional equiparada al dólar norteamericano[29]. Era
como una divisa de andar por casa. También recibió la gracia del
bautismo popular, en este caso algo peyorativo: le llamaron chavito.
Junto con el dólar tuvo acceso a productos y servicios que al humilde
peso le estaban vedados. De este modo se produjo una múltiple
circulación monetaria: pesos, CUC y dólares estadounidenses.

La adopción del CUC se basó en la caja de conversión (currency board)
que implica no emitir más moneda que la amparada por activos externos.
Especialistas opinan que en el entorno de 2003 ó 2004 se rompió la
equivalencia. No se ofrecen estadísticas al respecto. A veces el
silencio es elocuente. In God We Trust -en Dios confiamos- es el lema
de Estados Unidos que aparece en todas las denominaciones de su dólar.
Con la aparición de la divisa cubana se impuso la confianza en dicha
moneda. In CUC we trust. Sin embargo, no deja de ser un gran token
pues: sólo tiene valor dentro de la Isla.

Durante años los ingresos de la población habían estado desvinculados
de la dinámica exterior. Funcionaban tan sólo las operaciones en pesos
cubanos. La demanda de divisas aumentó en la misma medida en que se
acrecentó la oferta, pero las posibilidades de compra de dólares eran
limitadas: en 1999 el salario promedio en moneda corriente era de 223
pesos y la pensión promedio de 104 pesos. Los profesionales ganaban
entre 250 y 450 pesos. Cambiados por CUC arrojan cifras
irrisorias[30]. Las posibilidades de consumo pasaron a depender del
acceso a las divisas, que no siempre fueron legítimos.

Muchas familias recibían la visita de parientes de fuera. Junto a su
foto con el auto del año, los cubanazos traían cargas de baratijas.
Así se despertaron ansias de consumo exótico en personas acostumbradas
a la frugalidad del racionamiento. Regresó la pasión por la moda y por
artículos triviales –por la pacotilla– como fuera calificada
despectivamente. Pero no todo eran fruslerías y en el elenco de deseos
de los cubanos del patio figuraron artículos verdaderamente necesarios
que no asomaban al mercado desde mucho tiempo atrás. Los más jóvenes
ni siquiera los habían conocido.

La situación tomó vuelo con los crecientes ingresos en divisas
generadas por el despertar del turismo internacional y las actividades
que le están vinculadas, entre ellas las inicialmente criticadas
propinas, los taxis, el alquiler de habitáculos, las ventas de
productos y servicios personales honorables y non sanctos. También
influyeron los pagos en divisas efectuados limitadamente por algunas
empresas foráneas asentadas en el país. Algunas personas lograban
ahorros en las dietas que recibían para actividades oficiales en el
exterior.

Durante la década de 1980 se habían promovido sociedades mercantiles
estatales. Funcionaban con divisas y asumían la forma jurídica de
empresas privadas. Hasta cierto punto quedaban al margen de la
economía centralizada y de la deuda externa estatal. Podían importar y
comerciar entre sí en el territorio nacional. Algunas fueron
autorizadas a disponer de cierta magnitud de divisas. Estas
corporaciones y otras creadas posteriormente, tuvieron un papel
destacado en la implantación de las cadenas de tiendas en divisas[31].

No existe un registro puntual de los ingresos foráneos percibidos por
la población cubana. El método de encuestas arroja resultados dudosos.
Muchas personas no son proclives a informar intimidades pecuniarias.
Sin embargo, es posible estimarlos. En el año 2010 se evaluaban en
cerca de 2.300 millones CUC [32].

La moneda convertible experimenta una normal recirculación interna al
realizarse transacciones entre los particulares a partir de poseedores
primarios. Ello no incrementa su volumen, pero amplía su radio de
acción a amplios sectores de la población.
Sayonara dólar

El año 2003 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos aplicó una
multa de US$ 100 millones a la Unión de Bancos Suizos que durante años
había realizado operaciones con Cuba empleando dinero norteamericano.
Otras medidas monetarias entorpecieron el comercio cubano en dicha
divisa. La respuesta del Gobierno de Cuba fue prohibir la circulación
del dólar estadounidense en la Isla. Al mismo tiempo se gravaron en un
10% las operaciones de canje en esa moneda. En lo sucesivo se
utilizaría solamente el CUC. Fue el campeón designado para la liza
contra la dolarización. En consecuencia, se dispuso que los cobros y
pagos entre empresas cubanas que se realizaban en dólares fuesen
ejecutados en pesos convertibles[33]. Las demás monedas se cotizaban
contra el CUC según el movimiento internacional.

Grafico1

De forma obligatoria quedaron en circulación el peso convertible (CUC)
y el peso normal (cup). Se recuperaba la soberanía monetaria con dos
hermanastros de diferente padre. El humilde peso continuó operando en
muchas funciones, particularmente en el pago de salarios. No tenía
acceso a las tiendas de nuevo corte ni a otros servicios reservados al
CUC. Este había ganado confianza en sus 9 años de callada circulación
a la par con del dólar. El fula hizo mutis y el chavito se adueñó de
la escena de manera oficial. La desdolarización fue un acto de
legítima defensa.

Con la dualidad monetaria una parte de las tiendas continuó operando
en pesos cubanos comunes, mientras otra lo hizo en pesos convertibles.
Se inició el contrapunteo entre el CUC y su pariente pobre el cup.

Las ventas en las cadenas de tiendas se iniciaron en 1994 con 298
millones en divisas (dólares y CUC) y once años más tarde se acercaban
a 1.500 millones CUC. Según la tendencia mostrada en la Ilustración 1,
dichas operaciones, medidas convencionalmente en CUC, pueden alcanzar
unos 2.400 millones en 2017[34]. Asumiendo que su precio equivalga al
doble de su costo de adquisición (es superior en muchos casos) éste
ascendería a poco más de 1.000 CUC. Puede que menos debido a la
probable pérdida de valor de esta divisa interna respecto al dólar.

A principios del 2005 se delegó al Banco Central de Cuba el control de
las monedas extranjeras. Una Resolución[35] le confirió un mecanismo
cerrado y centralizado desde la base hasta la superestructura en los
procesos comerciales y financieros de las empresas cubanas. Se
retiraba la autonomía monetaria en las empresas que la disfrutaban. El
Banco otorgaría marcos de divisas para operar en dependencia de las
existencias a nivel nacional. Cada organismo recibiría una
asignación[36]. En lo sucesivo la entidad otorgaría marcos de para
operar en dependencia de las existencias a nivel nacional.

La necesaria medida afectó a las cadenas minoristas que operaban en
CUC. Sus operaciones eran de estricto contado y aplicaban un IVA
invisible, Los márgenes comerciales –siempre en divisas- hubieran
colmado las aspiraciones de un fenicio.

El Periodo Especial

El Periodo Especial decretado en agosto de 1990 obligó a impensadas
medidas de supervivencia. Fueron parcas y probablemente indeseadas por
la dirigencia.

En el entorno de 1999 se insinuó una tendencia regresiva. La nave del
cambio recogió velas. Incluso retrocedió. La marcha atrás asomó la
oreja en el año 2003. Brotó un redivivo afán centralizador. Las
desigualdades sociales, que siempre existieron agazapadas, se
incrementaron velozmente. Causaron alarma. Se puede reducir la
diferencia comprimiendo la riqueza o eliminando la pobreza. Cortar la
cabeza de quienes sobresalen es ineficaz. Es lo que hacía el
mitológico y absurdo Procustes[37]. No tiene sentido la distribución
equitativa de la miseria. El principio de distribución socialista
puede conllevar que algunos reciban ingresos muy superiores a los
demás. La experiencia china es un buen ejemplo. Durante los años del
auge, se estima que unos 12 millones de personas acumularon fortunas
multimillonarias. Ello representa algo menos del 1% de la población de
aquella nación. En sentido contrario vale señalar que 300 millones de
chinos escaparon de la pobreza absoluta en que vivían y la clase media
creció en unos 100 millones[38]. ¡Bien vale Paris una misa!

La dilución del modelo soviético causó un vacío. Tras romperse su
encanto diversos países intentan diseñar lo que ha dado en llamarse
Socialismo del Siglo XXI. Marx y Engels pensaron en una etapa
intermedia anterior al comunismo. Pero aun así debe mostrar una
superioridad sobre el capitalismo. La evolución de los modos de
producción origina incrementos de la productividad social. Ocurrió en
el esclavismo respecto a la comunidad primitiva y posteriormente se
multiplicó en el feudalismo y el capitalismo. El socialismo no puede
ser una excepción y debe superar al régimen sustituido. De aplicar un
silogismo se llegaría a la conclusión de que el socialismo aún no ha
existido. Es una desiderata por diseñar. El modelo soviético ha ido a
engrosas el elenco de los socialismos utópicos que criticó. El
término se aplica convencionalmente a los gobiernos que sitúan al ser
humano como objetivo de su acción. El modelo cubano sigue este
propósito, pero en materia de eficiencia deja mucho que desear. Es su
Talón de Aquiles.

En Cuba cesaron los milagros a crédito y ha de demostrarse que los
principios caben dentro de un marco económico. Hay fatiga política. Se
intenta combatirla mediante una intensa propaganda. La propia
emigración económica encierra un reproche. Las críticas no son siempre
justas y muchos consideran los avances sociales reinantes como caídos
del cielo. Todo apunta a la falta de perspectivas como la gran
culpable de esta contradictoria combinación de debilidades y
fortalezas. El ser humano piensa según vive. Cambiar su actitud
requiere transformar su calidad de consumo.

A partir de 2008 la crisis emergió agudizada por la situación externa.
Se agudizó el declive de la época de oro del comercio minorista en
divisas y se afectó aún más el consumo personal. En tal fecha
disminuyeron drásticamente los términos de intercambio como
consecuencia, principalmente, del aumento de los precios del petróleo
y los alimentos importados. A ello se sumó la caída de los precios del
níquel y, por si fuera poco, la catástrofe natural provocada por tres
huracanes.

Ya con anterioridad el Estado había apelado al consumo social
intentando fortalecerlo. En su conjunto representa el 20% del total y
sólo la mitad puede considerarse como efectivo. El resto corresponde a
gastos administrativos del Estado. El 80% del consumo es personal y se
realiza a través del mercado, o del seudo mercado de la distribución
normada. Acotando y redondeando cifras se tiene que el ciudadano
dedica al gasto administrativo un 10% del fondo de consumo, otro 10%
le llega a través de servicios sociales pagados y el 80% restante
corre por vía mercantil.

El consumo constituye la materialización del propósito de intercambio
del dinero. En tal sentido puede ser mucho más importante que la
perentoria necesidad de conseguir divisas. El surtido insuficiente e
inestable es una debilidad endémica en el comercio minorista cubano.
Se reproduce en las tiendas antes privilegiadas que operaban en
divisas. Roto el encanto, el cliente continua sufriendo la frustración
de buscar una mercancía determinada y no hallarla.

La mejora del surtido no requiere inversiones en área o nuevos
establecimientos para aumentar las ventas. Basta en invertir en stocks
recuperables de inmediato. Según criterios de expertos un surtido
adecuado y estable puede promover aproximadamente un 20% de incremento
en las transacciones. De otorgársele al consumo personal la
importancia que tiene se lograría un efecto probablemente superior al
de las inversiones. Ello, por una parte, daría sentido a la política
del estímulo material que no consiste simplemente en propiciar mayores
ingresos salariales: requiere además que estos puedan canalizarse en
un consumo sano. Adicionalmente se liquidaría de raíz una de las
mayores fuentes de delito existentes.
La economía cubana actual

Después de 1959 Cuba marcó ejemplos de desarrollo social, soberanía y
solidaridad, pero su economía no corrió a la par. Tras la desaparición
del campo socialista la nación logró transformar su modelo económico
exterior. Actualmente cubre el 70% de sus ingresos con exportaciones
invisibles. Es incuestionable cuidarlas.

También incrementó su extracción de petróleo y ha logrado acuerdos
favorables sobre su deuda externa. Queda sin resolver la eficiencia
que requerirá motivaciones que el mercado asimétrico entorpece.
También se demandarán suficientes inversiones extranjeras. La
ineficacia productiva obliga a importaciones que pudieran ser
resueltas internamente. Entre 2011 y 2014 las importaciones cubanas de
mercancías y productos se movieron en un entorno de 14.000 millones de
pesos. Grosso modo un 40% se dedica a la importación de combustibles y
un 11% a alimentos, o materias primas para producirlos.

Cuba no vivió del azúcar sino de la diferencia entre sus costos de
producción y los precios de venta de dicho producto. En forma similar
algunas exportaciones invisibles absorben desembolsos externos. Pero a
diferencia de los bienes materiales, otras constituyen entradas netas
y no faltan aquellas con ventajas en los márgenes comerciales.
Siguiendo esa tónica, los servicios en la balanza de pagos pudieran
clasificarse en:

Ganancias en invisibles (ingresos menos costos).
Entradas netas de divisas: remesas, propinas y determinados
servicios a turistas.
Exportación de bienes a precios detallistas; compras in situ de
productos cubanos por parte de los turistas.

El turismo es el más dinámico de los invisibles. Actualmente el número
de visitantes se mueve en el entorno de 5 millones anuales con
tendencia al alza. Una gran parte de ellos compran paquetes todo
incluido que implican egresos: pago a las empresas de aviación,
comisiones a turoperadores y el componente importado de su consumo. No
faltan quienes vienen directamente y, salvo el viaje, pagan en
efectivo toda la estancia. Los excursionistas llegados en cruceros
limitan su permanencia a 1 ó 2 días. Otras modalidades en desarrollo
son la náutica y la aviación particular.

Cualquiera que sea la modalidad todos incurren en gastos de bolsillo
no contabilizados oficialmente. Se trata del pago de suvenires, taxis,
renta de autos, transportes, propinas, prestaciones personales, bares,
etc.

Las ventas de productos cubanos equivalen a exportaciones, pero a
precios minoristas. Es el caso del tabaco, las bebidas, artesanía y
otros productos industriales. Con los márgenes al uso en las tiendas
pueden venderse en el doble y más.

Algunos de estos gastos son entradas netas. Una propina constituye un
ingreso sin costos. Lo mismo ocurre con los servicios personales. Sus
efectos son similares al de las remesas. Se trata de ingresos puros.

En las modalidades de visitantes pueden estimarse gastos de bolsillo
de $280 por persona durante su periodo de estancia de 8 días como
promedio[39]. Estadísticas autorizadas[40] indican que el promedio de
gastos de cada excursionista en cruceros en cada una de las escalas
del destino Caribe se mueven entre $222 y $300. Viajan y se alojan en
el propio barco, pero tienen gastos de bolsillo elevados. En cada
puerto los esperan toda suerte de promotores.

La sumatoria de estos gastos de bolsillo, tomando 5 millones de
turistas, pueden ascender a más de $1.000 millones. ¡Nada
despreciable!

Las remesas conforman el 60% ó 70% de los ingresos en divisas de la
población cubana. Los Cuban American se estiman en más de 1.6
millones. Los radicados en otras latitudes redondean la cifra en unos
2 millones y quizás más[41]. La cantidad promedio recibida en cada
envío fue de unos $150 con una frecuencia de 6 u 8 veces por año[42].
La cantidad puntual no se conoce pues no todos siguen la via oficial.
Estimados confiables los sitúan en más de $3.000 millones en el año
2017[43]. Las remesas no tienen costo (salvo comisiones relativamente
insignificantes). Junto con las propinas, regalos y similares son los
campeones en la Olimpiada de la admisión neta de divisas.

La información sobre la exportación de servicios es escasa. Por lo
general se limita a las noticias que ofrece la prensa destacando casos
puntuales del trabajo de los llamados internacionalistas.
Originalmente fueron servicios médicos, pero el diapasón se aumentó a
la pedagogía, la cultura, el deporte y otras temáticas. La salud ha
continuado siendo la vedette. Los acuerdos existentes con los Estados
contratantes son variados. Los gastos de estancia, viajes y otros
suelen correr por cuenta del receptor. Los especialistas devengan un
salario. Gastan en el lugar de estancia, pero también reservan ahorros
para emplear en Cuba: son un equivalente de las remesas.

Algunas cifras de origen no cubano resultan impactantes: Las ganancias
derivadas de servicios médicos en el exterior representaron en 2006 el
28% de las exportaciones totales de la isla, lo que implica que fueron
mayores que los ingresos obtenidos en la exportación níquel y el
turismo[44]. La exportación de servicios médicos es hoy (2007) el
negocio más próspero en el horizonte económico de Cuba[45].

La exportación de invisibles se ha convertido en piedra angular de la
balanza de pagos cubana. No es prudente turbarla.

Inversión extranjera

Un grupo de técnicos creado ad hoc llegó a la conclusión de que un
crecimiento del 5% al 7% del PIB requería una tasa bruta de
acumulación de un 25% a un 30%. Algo muy superior a lo que el país es
capaz de ahorrar. En términos monetarios ello hubiera significado de
US$ 2.000 a US$ 2.500 millones anuales a partir de 2014 ó 2015 y
quizás más después[46]. No ha sido así. El aporte externo es la
solución a las escasas posibilidades internas de inversión; el consumo
apenas deja espacio para ello. La nueva Ley 118 de 2014 mejoró la
legislación anterior en tal sentido. La inversión extranjera está aún
en fase de desiderata pero es conditio sine qua non del desarrollo
económico cubano. En 2016 el Jefe de Estado manifestó su
insatisfacción por el incumplimiento de las aspiraciones en tal
sentido[47]. Subrayó la necesidad de superar la mentalidad obsoleta
llena de prejuicios contra la inversión extranjera.

Algunos cubanos residentes en el exterior invierten en Cuba. Se trata
generalmente de pequeños negocios de tipo familiar. Se calcula que la
tercera parte de las remesas –pudieran ser unos $1.000 millones– se
destinan a la compra de patrimonio en la Isla. En algunos casos a su
nombre, en otros al de familiares. Pueden ser residencias,
reconstrucciones, fincas, restaurantes, equipos de la línea blanca,
computación, etc. La sumatoria de todas estas pequeñas inversiones
puede adquirir un peso importante.

Una amenaza a las inversiones extranjeras es la actual ineficiencia.
No toda depende de la falta de capital, de la obsolescencia o del
bloqueo. La incentivación del factor humano juega un rol importante.
Las deseadas inversiones no tendrán el efecto esperado si no se motiva
a los productores.
La deuda externa

La deuda externa es un acuciante problema. En 2013 ascendía a más de
US$ 12.000 millones de dólares. Sumando otros adeudos llegaría a unos
US$ 19.000 millones, es decir alrededor de un 30% del PIB. Un 25%
tenía vencimiento a corto plazo lo que entorpecía las maniobras
financieras[48].

La situación se complicó con el Periodo Especial. A partir de 2015 se
llevaron a cabo varias acciones bilaterales para ordenarla[49]. China
pospuso (varias veces) una deuda de US$ 1.500 millones. En mayo de
2016 se firmó un acuerdo para reordenar el compromiso con España que
con anterioridad había condonado US$ 1.710 millones en intereses. En
junio del propio año el Senado Uruguayo conmutaba la deuda de Cuba
atendiendo a los servicios prestados por los médicos cubanos en dicho
país. La deuda con Rusia también se reordenó y fueron aplicadas
conmutaciones. En junio se reestructuró la deuda a mediano y a largo
plazo con el Club de Paris que agrupa varios acreedores y fueron
firmados 4 convenios reguladores. En julio 12 se reguló la deuda con
Italia. Lo mismo se hizo con Suecia y Dinamarca. En 2016 Cuba pagaría
US$ 5.299 millones en el conjunto de dicha restructuración[50]. Hubo
algunas dificultades con la deuda a corto plazo, pero fueron
resueltas. El Presidente Raúl Castro aseguró[51] el cumplimiento
estricto de las obligaciones contraídas como resultado del
reordenamiento de la deuda externa cubana.

Sensibilidad del cambio

El mundo monetario cubano se escinde en dos segmentos. Están
incomunicados taxativamente por una muralla jurídica.

En el área empresarial el peso (cup) se iguala al dólar
norteamericano. Fue un intento de proteger la moneda nacional frente a
la irremediable admisión de las divisas. El resultado fue la
aceptación contable de tal equivalencia artificiosa. Es una
aberración que deforma los resultados de las empresas y de la
macroeconomía. Impide valoraciones objetivas en los estudios de
factibilidad y de gestión, así como en los resultados de las cuentas
nacionales. Es un serio inconveniente que resulta imprescindible
erradicar lo antes posible.

En el segmento de las personas naturales se cambia 1 CUC por 25 pesos,
antes fue algo más. La tasa real es gelatinosa. En distintos momentos
se movió entre 20 y 30. Entre 1995 e inicios de 2002 funcionó un
régimen de flotación, pero en esta última fecha se adoptó la tasa fija
de 25 x 1 que aún perdura.

La segmentación y su multiplicidad de tasas de cambio constituyen una
enredada madeja. No debe cortarse de golpe. Un cambio abrupto
afectaría al sistema en su conjunto: subsidios, impuestos, créditos,
control bancario, asignación de recursos, poder de compra, comercio
exterior, turismo, ingresos en divisas, etc. Es necesaria una
descompresión, un tiempo para ajustar actividades.

Con su 70% de participación en la balanza de pagos, los invisibles
constituyen la gallina de los huevos de oro del comercio exterior. Es
necesario prever las afectaciones que la eliminación de la dualidad
monetaria pudiera infligirles.

En el segmento poblacional

De acuerdo con encuestas[52], en 2003 el 66% de los hogares cubanos
ingresaban divisas por alguna vía[53]. No todos colectaban grandes
cantidades. En el propio año, el 87% de los receptores recibían entre
2 y 15 dólares mensuales[54]. Son cifras pasadas. En la actualidad la
cantidad de receptores ha de ser superior. Han aumentado las vías y
volúmenes de ingreso y no sería abultado pensar que los receptores de
CUC sobrepasen ampliamente el 80%. Valga pensar en el aumento
exponencial de los autónomos y la exacción bajo cuerda generalizada en
todas las esferas. Es habitual que la aceleración o logro de una
gestión dependa del pago de una gabela o de un precio adulterado, una
multa le llaman. Son formas de la corrupción de bajo nivel. La
práctica es común, inclusive, en los iconos políticos como la
medicina. Médicos, enfermeros y el personal del ramo admiten, casi
exigen, la dádiva aceleradora de sus servicios. Independientemente de
factores éticos, son realidades que afronta la economía de la
población. En resumen, cabe afirmar que los segmentos en cuestión
abarcan prácticamente toda la población. Existe entre ellos una gran
diferenciación en los ingresos. Para los que menos reciben el proceso
de reducción de la tasa seria particularmente traumático.

Gran parte de la recepción de divisas se produce a través de las
remesas. ¿se verían afectadas por una tasa menor? El ingreso por tal
concepto se estima en alrededor de US$ 3.000 millones, constituyen
ingresos netos: no tiene costo. La respuesta de los remitentes es
desconocida. No sería extraño una contracción.

Muchos establecimientos que operaban solamente en CUC han abierto
posibilidades al peso corriente. Simplemente multiplican por 25 el
precio en divisas. En el supuesto de una rebaja, la demanda se
dispararía sin contrapartida. De hecho, la unificación ha sido
realizada, sólo que continúa empleando dos monedas en lugar de una.

La población padece un mercado de vendedores en el que la oferta va
siempre a la zaga de la demanda. Esta situación dura más de medio
siglo. Además de erosionar la motivación del dinero, es fuente de
corrupción e ineficiencia. Surgen a su sombra la Inflación, la
reventa, el mercado negro y el favoritismo. También provoca el
almacenaje preventivo de productos que no llegan a consumirse. La
represión no es remedio; al igual que el perfume barato carece de
fijador y su efecto desaparece rápidamente.
En el segmento empresarial

Cuando se proceda a la unificación desaparecerá el CUC. Quedará el
peso actuando como unidad de cuenta y necesariamente dignificado con
la condición de convertible. Sin embargo, esta última cualidad no
podrá hacerse válida en las empresas que deberán continuar sometidas a
la asignación centralizada de divisas. La escasez obliga.

Los cambios en la tasa de cambio del sector empresarial implicaran
distintas reacciones. Pueden ejemplificarse mediante escenarios.

Productos para el consumo interno:

Este escenario asume un producto que tiene un costo de 70 pesos
internos y $30. Según la metodología actual contabiliza un total de
100 pesos. Con la unificación y de adoptarse una tasa de cambio de 5 p
por $1 en el sector empresarial, los $30 se convertirían en 150 p y el
costo total se elevaría a 220 p. El aumento de costos trasvasado a la
población se convertiría en inflación. Se ha tomado como ejemplo una
tasa de cambio discreta. Cuanto mayor fuera, peor sería el efecto
encarecedor inducido.
Producciones para la exportación

Un ejemplo adecuado para este contexto pudiera ser el de un central
que tenga un costo actual de 200 pesos la tonelada de azúcar. Se
supone que su componente importado incluyendo el de la caña es de un
30% (amortización, lubricantes, reactivos, etc.). Si la tasa de cambio
fuese de 5 pesos por $1, dicho componente actualmente de 60 pesos se
transformaría en 300 pesos. El costo interno de la tonelada seria 440
pesos. Pero al valorarlo en dólares para la exportación –a 5 p por $1–
la tonelada reduciría su costo a $88. La mejoría real se produciría
si aumentase la demanda y fuese posible satisfacerla. Esto no siempre
ocurre y en tal caso la ventaja no pasaría de ser contable solamente.
En el turismo

La modificación de la tasa de cambio en la empresa turística reduciría
los costos y el precio de venta de los paquetes turísticos. La
cuantificación de resultados puede ejemplificarse con el supuesto de
un paquete todo incluido que se venda en US$ 1.200 en un país
extranjero. Debe cubrir el viaje en avión y las comisiones a los
operadores. Se supondrá que sean US$ 400 a los que se sumarán 600
pesos en importes internos. Antes de la unificación el costo se
contabilizaría en 1.000 pesos. La aplicación de una tasa de 5 pesos
por US$ 1 convertiría el costo total en 2.600 pesos para la
contabilidad interna. Una vez convertido a divisas (a 5 pesos por US$
1) serian US$ 520. Este resultado permitiría rebajar considerablemente
el precio del paquete y hacerlo más competitivo. Ello corresponde a
la esfera empresarial.

Pero el turismo incide también en el comercio minorista interno. Como
se ha indicado, los visitantes, cualquiera que sea su modalidad,
incurren en gastos de bolsillo. Se trata de exportaciones a precios
minoristas, lo que multiplica su efecto. Pero algunos son ingresos
netos de divisas (propinas, servicios personales, etc.). Ello se
realiza en la esfera del comercio en el que rigen tasas de cambio
diferentes a las empresariales. Si tras la unificación se reduce la
tasa de 25 pesos por US$ 1, el dinero se encarecerá y los turistas
gastarán menos. La afectación será mayor en el caso de los que llegan
directamente pues puede limitar su número. El monto de los gastos de
bolsillo significa unos US$ 1,000 millones con tendencia creciente.
Constituyen un verdadero filón que no debe afectarse.
Productores privados

Los autónomos confrontan situaciones similares a las expuestas.
Pudieran resultar favorecidos si se aceptase que operaran con las
tasas de CADECA. En estos casos habrá que establecer normas que
obliguen a estos productores privados a someterse a las mismas reglas
del juego que los estatales.

Para el inversionista extranjero

La inversión extranjera llevada a la contabilidad interna significaría
más pesos por cada $1, según la tasa adoptada. Ello incrementaría el
monto del socio foráneo y equivaldría a una proporción superior en el
reparto de utilidades. Si el socio potencial aporta valores de 30
dentro de un total de 100, y la tasa fuese de 5 pesos por $1, su
participación se convertiría en 150 pesos. En tal caso hipotético el
total invertido pasaría a 220 pesos y su participación se elevaría a
un 68%.

Cuando cese la actual aberración de equiparar el peso con el dólar se
beneficiará la exportación, la inversión extranjera, la venta de
paquetes turísticos, la localización de empresas quebradas, etc. Como
contrapartida la nueva tasación incorporará inflación que finalmente
irá a parar a la población. Es su aspecto negativo, pero no único.
Pueden afectarse en uno u otro sentido las finanzas empresariales, los
acreedores y deudores y el fisco. Esta anomalía también se extiende a
las Cuentas Nacionales.
Para el PIB

En la simulación del cálculo del PIB per cápita se parte de un total
hipotético de $10.000. Su componente en divisas es de 49%, tal cual
era en el año 2013[55]. Nada indica que esta proporción haya cambiado.
De manera que con una tasa de 5 pesos por $1, el PIB hipotético se
convertiría en 29.600 pesos tras la unificación.

A los efectos de las comparaciones internacionales habría que reducir
el nuevo cálculo a dólares de acuerdo con las tasas establecidas.

Según datos de ONU, en el año 2014 Cuba ocupaba el lugar 37 entre 51
países de América Latina y el Caribe en lo que respecta al PIB per
cápita. Con una tasa de 5 pesos por $1, el per cápita de $7274 en
dicho año se reduciría a $5.920 y bajaría al lugar 41 ó 42. Uno de los
últimos.
choque de trenes

Las ex-tiendas en divisas son el punto de confluencia entre las
esferas empresarial y personal. En ellas se contraponen las dos tasas
de cambio antitéticas de manera casi insultante. Históricamente en las
empresas se pretendió no menoscabar el valor del producto equiparando
la moneda cubana con la extranjera. En el comercio minorista se
persiguió la captación de divisas. Para salvar la incongruencia, entre
ambas se tendió un muro que las incomunica.

En las tiendas rigen precios de país opulento en contraste con
ingresos de pueblo paupérrimo. La tasa aplicada en las empresas
resulta evidentemente sobrevalorada. El encuentro final ente ambas
valías será difícil. Su acercamiento no depende de decisiones
burocráticas sino de la marcha de la economía. Un tour de force
pudiera significar un choque de trenes. La entelequia monetaria
requiere un proceso de descompresión antes de salir a la superficie.

Recientemente las tiendas en divisas se han abierto a ambas monedas
empleando el mecanismo de multiplicar por 25 su valía oficial en CUC.
En buena medida se produjo en ellas la unificación monetaria. Dicha
tasa evidencia la incapacidad de la oferta: sólo se regula
parcialmente con precios muy elevados.

La fijación del precio minorista se rige por criterios discordantes.
Supóngase un producto cuyo costo puesto en la tienda es $1. Al
aplicarle un coeficiente 2 se fija se precio de venta en 2 CUC. En
pesos corrientes, a razón de 25, se convierte en 50 pesos. En
condiciones normales la reposición del artículo requeriría 5 pesos,
asumiendo que la tasa establecida sea de 5 por $1. Siguiendo la pauta
de fijar el precio de venta a partir de un coeficiente 2 el producto
se vendería al público en 10 pesos. En este escenario, puramente
ilustrativo, el comprador ilusionado correría a la tienda más cercana.
Su felicidad sería efímera. Al llegar encontraría una multitud. La
demanda se habría disparado ante la rebaja en el precio. Depreciar a
menos de 24 la actual tasa conduciría a una explosión de la demanda
que la oferta es incapaz de resistir.

La tasa de CADECA es dudosa. Hace años contuvo la desaforada
cotización del dólar en el mercado negro. En 1995 se estableció una
tasa fija 24 para la compra ó 25 para la venta por $1. Desde entonces
han variado las condicionantes. Hay nuevas fuentes de ingresos de
divisas cuya cotización externa ha variado; los CUC seguramente han
sido sobreemitidos. Pero la tasa no ha variado. Lo prudente será dejar
al mercado cambiario la solución. Una tasa fluctuante dirá las
proporciones en base a la oferta y demanda monetarias. Es lo que
procede. No anula, pero atenúa las insoslayables medidas de choque.

Un cambio desmedido en la tasa de CADECA pudiera resultar un
revulsivo. Se afectarían, sobre todo, los gastos de bolsillo de los 5
millones de turistas. También varios millones de residentes se verían
aquejados en alguna medida. Según se expresó anteriormente los
receptores de CUC abarcan casi toda la población; con seguridad
sobrepasan ampliamente el 80%, unos en grande, otros en pequeñas
dosis.

La TV presenta frecuentemente entrevistas callejeras a consumidores.
En ellas suele hablarse de precios adecuados. Se trata de una
interpretación eufemística de la insuficiencia de los ingresos.
Parecería que todo puede resolverse con tasas de cambio burocráticas.
Es un espejismo monetario.

En las empresas es otra la situación. Las divisas son un factor
limitado. Dependen de la balanza de pagos y su control es
insoslayable. Abrir a los productores la posibilidad de comprar con
los nuevos pesos cubanos crearía un trauma monetario imposible de
asimilar.

Durante algún tiempo habrá que mantener la segmentación en un área de
personas jurídicas y otra de personas naturales. En la primera deberá
fijarse –de dedo– una tasa mínima. Detectará la ineficiencia
empresarial y beneficiará la economía externa y las inversiones. Como
efecto negativo infiltrará inflación hacia el mercado de la población.
La segunda debe regirse por las leyes del mercado.

El poder de compra del peso ha caído en picada. ¿Periclita el interés
por el trabajo? Algún cínico pudiera decir: el Gobierno aparenta que
me paga, yo simulo que trabajo. El mercado asimétrico es un buen punto
de apoyo para la palanca de la desidia.

A fines de 2013 el Consejo de Ministros oficializó la fiebre de la
unificación monetaria mediante un acuerdo. Se aseguró que no habría
terapia de choque. La situación es compleja y peligrosa. Pudiera
pensarse en la desesperada medida de desanudar la madeja cortando el
nudo gordiano. Sería una solución del mejor estilo neoliberal. Habría
que devaluar el peso en la esfera empresarial y evaluarlo en la de la
población. Una acción impacientada abriría una Caja de Pandora que
quizás no dejaría ni la esperanza en el fondo. Las medidas de
choque[56] resultarían traumáticas. En Cuba se han evitado desde 1959.
Es un principio de la Revolución.

Los perceptores de moneda la convierten en demanda. El estímulo de lo
que pueden hacer con el dinero es lo que puede obtenerse con él. Solo
el Harpagón de Moliere se complacería con la simple acumulación de
monedas. Unificar implica hacer coincidir las tasas de cambio. Pero
ello requiere un proceso a largo plazo. Natura non facit saltus.

La tasa de cambio impuesta es imprescindible en la esfera empresarial.
Deberá ponerse a dedo y en la menor cota posible. Por baja que sea
estimulará la exportación, atraerá inversiones y, sobre todo,
permitirá la valoración de la gestión y de las inversiones. Dará al
dinero su función de unidad de cuenta. Como contrapartida, provocará
inflación interna. Asimismo, tendrá efectos en los mecanismos
fiscales, en el presupuesto, en la capacidad de pago de las empresas,
en su cierre y en otras vertientes, hasta llegar al PIB.
La unificación

La existencia de dos numerarios no es insólita. La historia de Cuba
registra la constancia de la simultaneidad pecuniaria. La actual
dualidad se diferencia de las anteriores por tratarse de dos dineros
de un mismo emisor. Anteriormente se compartió la circulación con
monedas de diversos países.

La unificación aflora como punta de un iceberg, pero su esencia es de
mercado. Un primer paso será la selección de una sola moneda. La
elegida deberá ser convertible. El cup es el heredero reconocido[57],
pero actualmente es minusválido. Habrá que conferirle convertibilidad
para que asuma su función de moneda nacional. El CUC es convertible
pero sólo internamente. Cualquiera que sea la alternativa que se
adopte los resultados serán similares. La conversión en uno o en otro
numerario se logra multiplicando o dividiendo, según sea el caso.
Quizás la decisión de continuar con el peso corriente (agregándole
convertibilidad) se deba a que no evidencia palmariamente el bajo per
cápita de los ingresos del país.

La solvencia de la moneda es la piedra de toque del intercambio
comercial entre países. La designación del peso como peculio nacional
implica otorgársela. Será diferente, aunque se llame del mismo modo.
Tendrá una equivalencia dada por su poder de convertirse en otros
dineros. En caso contrario continuaría actuando como un vulgar token
de uso interno, como hasta ahora. Sería una regresión injustificable.

La convertibilidad otorgada al peso redivivo y único sería efectiva en
la esfera de CADECA. Se cotizaría según la pauta fijada por el mercado
cambiario. Los turistas harían uso de esta alternativa para sus gastos
de bolsillo y podrían recuperar sus sobrantes al partir. Por supuesto,
en la esfera empresarial deberá aplicarse otra fórmula.
El plantel minorista actual

El mercado minorista cubano está integrado por las tiendas estatales
en las que se efectúa la distribución normada y se venden algunos
renglones. Se compone de bodegas, tiendas de vestuario, ferretería y
otros giros. Por lo general sus instalaciones están descapitalizadas y
el trato al cliente deja que desear. Quienes las atienden son
funcionarios antes que comerciantes. Aplican precios normados. Todo en
cup. Algunos llevan a cabo operaciones ilegales.

El mercado agropecuario responde a la cadena
productor-intermediario-transportista-detallista. En él operan las
leyes de la competencia, en ocasiones con precios topados por el
Estado. Su oferta es insuficiente y la tendencia es inflacionista. En
algunos casos los mediadores son organismos de acopio estatales, en
otros son particulares. De manera oficial o no recibe pesos y CUC
indistintamente.

La red de tiendas en divisas (CIMEX, TRD Caribe, Habaguanex y otras)
se dedica a productos industriales, entre ellos los alimentos en
conserva. Durante mucho tiempo operaron sólo en CUC pues fueron
creadas como instrumento recaudador de divisas. Como efecto colateral
aportaron la renovación discreta del mustio mercado minorista.
Actualmente operan en ambas monedas. La conversión se efectuó
multiplicando por 25 el importe normal en CUC. Su oferta es importada
o comprada a entidades locales. Sus instalaciones y servicios son los
mejores dentro de la mediocridad existente. Durante algún tiempo su
oferta fue relativamente aceptable y variada sin llegar a la habitual
en otros países. A inicios de 2018 adolecen de un surtido escaso e
intermitente. Ello da origen a la acción de los revendedores y
disgusta a los consumidores.

La red de farmacias y ópticas operada por empresas comerciales es
supervisada por el Ministerio de Salud Pública. Abundan los
medicamentos en falta y son deficientes los servicios de óptica y
ortodoncia. La escasez de la oferta origina corrupción en cualquier
país.

La gastronomía es mayormente manejada por particulares. Algunos
establecimientos son los proverbiales paladares, otros son
cooperativas de nuevo sello desprendidas de la esfera estatal. Emplean
indistintamente pesos y CUC. Operan bajo el principio costo-beneficio.

Los servicios a la población no alcanzan aún el lugar que tuvieron
antes de 1968. Se recuperan lentamente y no ofrecen la variedad
necesaria. En buena medida están afectados por la falta de materiales
y piezas. Utilizan ambas monedas.

El transporte urbano e interprovincial es operado por el Estado y
complementado por taxis y vehículos autónomos. Ambos resultan
escandalosamente insuficientes. Emplean pesos, aunque los particulares
y algunas entidades admiten CUC[58].

Una situación aparte es la de la hotelería y sus servicios y comercio
orientado hacia el turismo. Manejan CUC o divisas. Actualmente dan
acceso a clientes nacionales. Las entidades estatales o mixtas cuentan
con 65.000 habitaciones, los particulares con 17.000 habitáculos[59].

Otra modalidad singular es la de unos pocos establecimientos «Cash and
Carry», que venden y cobran al por mayor. Teóricamente están dirigidos
a los autónomos, pero todos acceden a ellos.

Quedarían por reseñar algunos comerciantes y prestatarios de servicios
que trabajan puerta a puerta. Pueden ser legales o no, pero encajan
dentro de alguna de las categorías señaladas. Además, están los
revendedores nacidos de la insuficiencia de la oferta; ilegales, por
supuesto.

Un submundo aparte es el de la corrupción administrativa de bajo
perfil. Sus actores aceptan regalías que propician la prestación de un
servicio público o la rapidez en su ejecución. El mundo de la salud no
escapa y se manifiesta en la discreta, pero abundante aceptación de
dádivas por el personal médico. También por el mercado negro de
medicamentos. No son actividades legales, pero forman parte del
presupuesto de gastos familiar.

El nuevo modelo minorista

El nuevo modelo minorista ha de estar basado en tres pilares: un
mercado de productos industriales, otro agropecuario y un tercero de
servicios (gastronomía, oficios, transporte y alojamiento de
particulares). El primero actuará como motor de arranque del resto. De
una forma u otra todos recibirán el influjo derivado de la activación
del mercado de productos industriales. A partir de él, como efecto
dominó, seguirán el sector agropecuario y los demás. El consumo
personal abarca miles de ítems que no son elaborados en Cuba.

La agricultura es la gran suministradora de alimentos. Una parte de
ellos va al mercado turístico de hoteles y restaurantes. La otra parte
va al mercado de la población y como materia prima para la industria.
Es insuficiente. El modelo productivo agrícola se ha transformado y
descansa en su mayor parte en la esfera de los particulares que
representan el 81% del total. En ella tienen un peso importante las
cooperativas. El sector está empantanado en un círculo vicioso de
ineficiencia. Inciden diversos factores como el proverbial bloqueo,
pero un elemento de peso es la falta de motivación de los productores.
Algunos se han enriquecido. No tienen muchas opciones en que gastar su
dinero y no se ha roto el cordón umbilical que los ata a la
administración estatal.

Las farmacias y ópticas no disfrutan de un amplio margen comercial,
algunos productos incluso son subsidiados. Se trata de un problema
social que escapa al presente análisis y deberá ser objeto de estudios
casuísticos.

El gasto en alimentos para el hogar constituye el rubro de más peso en
el consumo personal. Representa más de la mitad del presupuesto
hogareño. Una parte se lleva a cabo en el mercado agropecuario y otra
en la red de tiendas (antes en CUC solamente). Es difícil cuantificar
la participación de ambos pues en la red se venden otros productos
industriales.
Sin divisas no hay pais

Sin azúcar no hay país fue una consigna ya caduca. La actual pudiera
ser sin divisas no hay país. Su disponibilidad depende de la balanza
de pagos que en sus 2/3 partes obedece a las exportaciones invisibles.

La distribución centralizada de las divisas es un mal necesario
dictado por la escasez. La disponibilidad varía de año en año según
precios, coyuntura y otras circunstancias. Grosso modo, el 40% de los
ingresos en divisas se destina a combustible. Alrededor de la tercera
parte amortiza la deuda externa y un 12% se dedica a alimentos. El 15%
restante es otorgado centralmente a las distintas necesidades de
importación. Entre sus destinos se halla la asignación para compras
destinadas a las cadenas de tiendas (originalmente en divisas).

Desde 2005 se retiró la autonomía monetaria de las cadenas y se
trasladó al Banco la otorgación de marcos en base a las
disponibilidades de divisas. Los mecanismos centralizados de
asignación no pueden abandonarse por el momento, pero impiden la
reposición simple de la cadena minorista. Cada día se ve más afectado
su surtido. El propio incremento del turismo genera más demanda debido
a sus gastos de bolsillo y a la mayor necesidad de insumos por parte
de quienes lo sirven.

Devolver equilibrio al mercado es tan importante como realizar
inversiones. El verdadero problema de la dualidad no es tanto
monetario como de mercado. Debe darse a los recursos dedicados a la
oferta en las redes la importancia que merecen.

Los combustibles son imprescindibles[60]. Asimismo, resulta vital
honrar la deuda externa, después de las renegociaciones positivas
llevadas a cabo. Luego de garantizar ambos destinos, ha de priorizarse
el volumen dedicado a la oferta.

Las ventas actuales en las cadenas anteriormente exclusivas en CUC
ascienden a algo menos de US$ 2.500 millones anuales, expresados
convencionalmente en dólares. Bastarían apenas unos US$ 1.000 millones
para reabastecerlas de inmediato suponiendo que el convertidor de
precios fuese 2. Probablemente es superior y lo que tiene un costo de
$1 se vende a más del doble. Parte está ya incluido en la importación
de alimentos que anda por US$ 1.500 millones anuales. Por lo tanto,
sería posiblemente algo menos de dicha cantidad.

Es importante que la asignación sea mensual para facilitar la
reposición. Siguiendo con el ejemplo, serían unos US$ 83 millones cada
mes. Se trata de restablecer de inmediato el costo de las mercancías
vendidas[61].

La apertura del mercado minorista debe superar viejas limitaciones y
prejuicios. Inclusive algunas de carácter suntuario que hasta ahora
han sido impensables. No se han ofertado o lo han hecho con
limitaciones administrativas, pero están en la mente de muchos
consumidores. El elenco sería infinito. Puede hablarse de más de
20.000 ítems. Recuérdese que en los años 1986 al 1988 la encuesta
llevada a cabo para medir la inconsistencia estructural de la oferta
se refería solamente a 1.537 renglones. No incluía automóviles,
motos, equipos sofisticados, muebles y otros. El mecanismo de los
precios limará su demanda.

La política económica actual aspira a recuperar el campesinado y el
resurgimiento de los servicios y producciones menores. Ambos sectores
actúan como productores y también como consumidores; toda la población
lo es. Han recibido un impulso, pero aún no se recuperan
adecuadamente. A mediados de 2017 hay todavía 894.000 Ha de tierras
ociosas[62]. Paradójicamente la importación de alimentos es uno de los
capítulos que más divisas absorbe. Muchos pudieran producirse
localmente.

La recuperación de los prestatarios de servicios es limitada. La
gastronomía popular absorbe la mayoría de estos trabajadores por
cuenta propia. Al igual que el resto de la población padecen las
insuficiencias del mercado como consumidores. En su faceta de
productores chocan con el inconveniente de que sólo pueden adquirir
limitadamente, y de empresas estatales, los insumos y medios que
necesitan: materiales, herramientas, vehículos, enseres, etc.

La apertura o normalización del mercado para estos
consumidores-productores se materializaría en el aumento de la
productividad agrícola. Ello equivaldría a reducción de importaciones
y menores costos y precios. Otro tanto puede pensarse respecto a los
autónomos (gastronomía, transporte particular, alojamiento y servicios
de toda índole). Quedarían minoradas las posibilidades de la reventa y
del mercado negro. Incluso pudiera beneficiarse el área estatal de
precios subvencionados ante eventuales rebajas en costos de
producción. Se eliminarían o reducirían algunas, de las posibilidades
de lucrar con servicios públicos; no todas, por supuesto.

La asignación de divisas dirigidas a garantizar la oferta del mercado
minorista tendría, como se ha dicho, un efecto superior al brindado
por las inversiones. Por otra parte, una nueva planta significa
tecnología, medios básicos nuevos y, en general, activos materiales.
Pero debe ser operada por seres humanos. Es preciso estimularlos. En
caso contrario, el efecto inversionista será precario o nulo.
Propuesta

Los elementos expuestos evidencian un problema dual: es monetario para
las empresas y de mercado para la población.

La segmentación establece condiciones diferentes para ambos. Son
necesarias. En las empresas resulta recomendable aplicar, a dedo, una
tasa fija. Para la población ha de regir una fluctuante. La igualación
entre ambas se logrará cuando la propia marcha de la economía las
equipare. Entonces cesará la segmentación y habrá culminado la
unificación.

En consecuencia, los pasos a seguir serían los siguientes:

Definir la moneda única y otorgarle convertibilidad.
Mantener la segmentación entre empresas y población.
Establecer una tasa fija para las empresas. Idealmente 5 pesos por US$ 1.
Establecer una tasa fluctuante para el cambio de divisas por pesos
nuevos. Sólo para la población y los turistas.
Asegurar una asignación de divisas para sustituir las ventas
realizadas en las cadenas de tiendas. Aplicarla mensualmente.

Actualmente urge la modificación en las empresas. La tasa equivalente
actual anula la función del dinero como unidad de medida. La escasez
de divisas obliga a continuar el procedimiento distributivo. El sector
de los negocios estatales y particulares no deberá acogerse a la
convertibilidad del nuevo peso convertible pues originaria una demanda
de divisas incontrolable. Es aconsejable comenzar con un cambio
mínimo. Sus resultados positivos serían tan relevantes como los
obtenibles con una tasa mayor. La nueva tasa desvalorando el peso
acarreará costos contables mayores. De manera directa o indirecta se
traducirían en inflación a la población que ya afronta una espiral en
tal sentido. Sería su aspecto negativo.

En lo tocante a la población, el llamado problema monetario no es
pecuniario sino de mercado. Se supone que el dinero cumpla su papel de
medio de intercambio. Suele atribuirse a los ingresos personales la
virtud de actuar como estímulo. Ello conduce a la loca carrera entre
los salarios y la producción. No pueden incrementarse aquellos porque
esta última no lo permite. La solución es obvia. Otórguesele al
consumo personal la importancia que tiene y el efecto pudiera resultar
superior al de las inversiones. Por una parte, daría sentido a la
política del estímulo material que no consiste simplemente en
propiciar mayores ingresos salariales: requiere además que estos
puedan canalizarse en un consumo sano y suficiente en surtido y
calidad.

El área no estatal se ha contraído últimamente. Es conveniente flexibilizarla.

El tipo de cambio aplicado en CADECA se fijó en 1995. Probablemente es
obsoleto. Resulta recomendable la adopción de la tasa fluctuante en
base al mercado del dinero. Se movería de acuerdo con la oferta y la
demanda de la nueva moneda. Las eventuales afectaciones no serían
traumáticas, si las hubiere. El peso redivivo y convertible
representará el poder de la futura moneda cubana en convertirse en
otros dineros. Es la pauta indispensable en la economía internacional
a la que insoslayablemente debe Cuba integrarse.

Cabe pensar en acciones complementarias. Puede gestionarse la sociedad
con firmas foráneas especializadas en ventas al detalle[63]. Tal
reunión aportaría know how, mejores precios y capital. Habría que
garantizar la reposición mensual de los costos de las mercancías
vendidas.

La difusión de tiendas mayoristas tipo Cash and Carry es otra vía..
Estarían dirigidas exclusivamente a personas jurídicas. Absorberían
parte de las actuales asignaciones de insumos y algún medio básico.

El exceso de circulante en manos de la población puede amortiguarse
mediante intereses atractivos, quizás bonos del Estado. No son las
únicas vías. Es un tema que escapa al presente análisis, aunque lo
toca tangencialmente.

La eliminación de la dualidad es un campo minado. La solución ha de
ser gradual. El acto final no depende de una decisión administrativa
que implicaría una terapia de choque. El aumento de la productividad
del trabajo es la única solución a la unificación de ambas tasas. A
ello debe contribuir la recuperación del mercado de compradores. Se
perdió hace medio siglo y es preciso recuperarlo para que el dinero
vuelva a ser un estímulo suficiente. Es necesario restituir a la
demanda el poder de comprar una ilusión[64].

Para finalizar, valga repetir tercamente que el incentivo no es el
dinero sino lo que pueda hacerse con él. En el mercado se realiza en
su función de intercambio. Ese es el eslabón débil en la actual cadena
de los mecanismos estimulantes. Esta anómala situación existe desde
hace medio siglo. En la Valhala criolla los héroes posiblemente se
pregunten si tanto tiempo no resulta excesivo.

FIN

NOTAS

[1] El presente trabajo sintetiza un ensayo en vías de edición, de los
mismos autores, titulado Engañoso Caballero es Don Dinero.

[2] El Reino de Lidia estaba ubicado en la Península de Anatolia.
Destacaba como potencia comercial y aurífera. En el 135 ANE se
convirtió en una provincia romana. Más tarde fue independiente.
Actualmente ocupa dos provincias turcas.

[3] Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos. Complejo hotelero
escenario de la conferencia homónima en junio de 1944.

[4] Rodríguez Llompart, Héctor. Che Comunista y Economista. Embajada
de Cuba en España. 2010.

[5] Cita recogida de las clases de Historia Económica de Cuba
impartidas por el Dr. Julio Le Riverand, quien, probablemente la tomó
del Diario del Gran Almirante. Eran ofrecidas en la Facultad de
Economía de la Universidad de La Habana, en el curso inicial de dicha
carrera. Década de 1960 a 1965.

[6] Torres Cuevas, Eduardo. Taller Perspectiva Histórica de la
problemática etno-racial en Cuba y en el resto del Caribe (Alma Mater
1999). Declaraciones publicadas en la sección Dossier de La Jiribilla
2001 (sitio auspiciado por el periódico Juventud Rebelde. IE-800X600).

[7] Le Riverand, Julio. Historia Económica de Cuba. Escuela de
Comercio Exterior del Minrex. La Habana 1963. Pág. 183..

[8] Le Riverand Julio. Historia Económica de Cuba. Edición
Revolucionaria Instituto Cubano del Libro. Cuarta edición 1974. Pág.
123 en adelante.

[9] En una de las sinusoides relaciones entre Francia y España

[10] Datos tomados de Historia numismática de España. Wikipedia

[11] Como caso testimonial puede citarse el papel moneda de la
República en Armas.

[12] Le Riverand, Julio. Historia Económica de Cuba. Obra citada. Pag. 608

[13] Cuba: emisiones de monedas y billetes 1915-1980. Banco Nacional de Cuba.

[14] Decreto Ley no 244.

[15] Demanda solvente es una redundancia. El deseo sólo es demanda
cuando tiene respaldo monetario.

[16] Es preestablecida cuando el consumidor tiene una idea clara de lo
que desea. Se trata de bienes muy concretos, como una marca o tipo de
mercancía que no exigen recorrer el mercado. Suelen adquirirse en el
vecindario, en pequeñas tiendas tipo convenience goods, algo parecido
a los puntos de venta o Cupets cubanos. Si se trata de calzado,
electrodomésticos y otros productos que exigen selección será
necesario ir de compras –go shopping– y visitar varios
establecimientos hasta dar con lo deseado. La demanda impulsiva surge
de improviso cuando el comprador se enfrenta casualmente a un artículo
que llama su atención sin que tuviese en mente adquirirlo.

[17] Ferran Oliva, Juan M. Informe sobre el consumo de la población,
ICIODI Diciembre de 1993. Pág. 53

[18] Podkolzin A. Ensayo de Historia de la Economía de la URSS. Pág.
179-188. E. Progreso. Moscú

[19] Krutikov, F. Fundamentos Teóricos de la determinación de las
proporciones del mercado. Folleto Univ. Habana F 3118 año 1967. Pág.
15-16.

[20] La Organización de Naciones Unidas calificó al socialismo
soviético como Economía Centralmente Planificada. Los otros eran
economías de mercado. En términos menos eufemísticos eran denominados,
respectivamente, comunismo y capitalismo.

[21] Ferran Oliva, Juan M. Informe sobre el consumo de la población,
Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna
( ICIODI) Diciembre de 1993. Pág. 54 y 55

[22] Ferran Oliva, Juan M. Informe sobre el consumo de la población,
ICIODI diciembre de 1993. Inconsistencia Estructural de la Oferta.

[23] La encuesta se refería solamente a productos de consumo
cotidiano, elemental. No incluía servicios. Los listados se
enmarcaban dentro de 6 grandes grupos, divididos en 61 subgrupos que
en total sumaban 1.537 renglones. Su grado de desagregación permitía
suficiente representatividad. No incluía productos impensables en el
mercado cubano de aquellos tiempos como automóviles, motos, muebles y
otros.

[24]: ¡Ojalá viviéramos en los tiempos de las tiendas del oro! Pero
había cientos de millones de dólares en oro, y las tiendas del oro
ayudaron a recaudar para la economía del país importantes recursos.
Hoy no hay mucho oro, pero hay divisas convertibles, y habrá cada vez
más divisas. Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993.XL
Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes

[25] En 1857 el estadígrafo Ernst Engel (1821-1896), director de la
Oficina de Estadísticas de Prusia, efectuó estudios sobre los
presupuestos de gastos de consumo en 200 familias de distintos
ingresos en Sajonia. Formuló la ley que lleva su nombre que es más
bien una regularidad. H.LePlay (1806-1872) introdujo las técnicas y
cuestionarios para las encuestas de presupuestos de gastos.

[26] Primum vivere deinde philosophari. Siglos más tarde Marx y Engels
afirmaban: el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un
techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte,
religión, etc. Marx, Carlos y Engels, Federico. La Ideología Alemana.
1844. .

[27] Ferran, Juan M. Informe Consumo Población. ICIODI. DICIEMBRE
1993 Pág. 15. Material elaborado a partir de las siguientes fuentes:
Estudio sobre el presupuesto familiar, Banco Nacional de Cuba 1953.
Anuarios y boletines del CEE y BNC en distintos años. Estudios del
ICIODI.

[28] Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993.XL
Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes

[29] Resolución no. 357 del BNC

[30] Anuarios ONEI

[31] Cuba al Servicio del Extranjero –Cubalse- surgió en 1962 con
numerosas funciones dirigidas a extranjeros residentes. A fines de
1998 era un holding con 20 subsidiarias. Su cadena de tiendas ocupaba
el segundo lugar en ventas de ese segmento. A fines de los años 70 se
había creado la Corporación de Importación y Exportación CIMEX en
Panamá con acciones del Estado cubano. Su objetivo era facilitar
operaciones con el mundo comercial capitalista. Después se trasladó a
La Habana. Una de sus primeras operaciones fue la de las llamadas
tiendas del oro. Esta corporación se convirtió en líder de la
actividad minorista comercial en divisas. Por la misma época el
Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias creó su entidad
comercializadora minorista denominada Corporación TRD Caribe. Poco
después, en Habana Vieja operaba Habaguanex, que dedicaba sus ingresos
al remozamiento de dicho barrio emblemático. No eran las únicas.
Funcionaron también otras cadenas dirigidas al turismo aunque nada
impedía que cubanos residentes compraran en ellas. Y viceversa. En
1995 se instituyó la firma Casas de Cambio SA (CADECA) especializada
en el canje monetario.

[32] Los ingresos en divisas de la población pueden estimarse sumando
las compras y erogaciones no comerciales, ambas conocidas y
constitutivas de la mayor parte del gasto. Añadiendo estimados del
ahorro, de las incidencias en la masa de circulante monetario y de las
salidas hacía las casas de canje y el extranjero, se llega a un
estimado confiable. Es una aplicación de la ecuación de la circulación
monetaria. El estimado desde 1994 hasta 2010 se inició con 463
millones CUC y creció aceleradamente. En el 2010 se evaluaban en cerca
de 2.300 millones. Nacionalmente en esa fecha se registraba un total
de 204 CUC per cápita anual con diferencias notables entre provincias.
La Habana y Matanzas (Varadero) eran punteras.

[33] Resolución 65 del Banco Central de Cuba

[34] Fuente: ventas en las cadenas de CIMEX, Cubalse, TRD Caibe,
Habaguanex y otras hasta 2005. La cifra de 2017 es un estimado de los
autores.

[35] Resolución 92 del Banco Central de Cuba

[36] Pérez Villanueva, Omar Everleny. Estrategia Economica: Medio
Siglo de Socialismo. En Cincuenta Años de la Economia Cubana. Editora
Ciencias Sociales. La Habana 2010. Pág. 19 y 20

[37] Procusto o Procustes . Personaje de la mitología griega. Ofrecía
posada a los viajeros y los invitaba a echarse en su lecho. Si el
cuerpo de la víctima sobresalía serraba el sobrante. Si era de menor
longitud que la cama, lo estiraba.

[38] Vázquez Díaz, Julio A. China ¿otro socialismo? (LX aniversario).
Editorial de Ciencias Sociales. La Habana 2010. Pág. 100.

[39] Estimados en varios análisis de factibilidad. JMFO.

[40] Se trata de estadísticas de Cruise Lines International
Association (CLIA) citadas por José Luis Perelló. A su vez citado por
Rafael Betancourt en La Importancia del turismo en la Balanza de Pagos
de Cuba. Cubadebate. Noviembre 24 de 2016. Internet.

[41] Migrants. Development Research Center on Migration, Globalization
and Poverty. Global Migration Database Version.
http//www.migrationdr.ocrg/.

[42] The Cuban Condition: Migration, Remittances, and its Diaspora.
Una primera versión se presentó por Manuel Orozco en la conferencia El
Caribe en su Inserción Internacional. De febrero 3 y 4 del. 2009.
Patrocinada por CIPR/CIAPA, San José, Costa Rica. El survey abarcó
500 cubanos, 300 en EEUU y 200 en Cuba, durante diciembre de 2008 y
enero de 2009. Como referencia toma un survey similar hecho en 2005.

[43] Population. American Community Survey. 2006. Remittances
Surveys of Senders and Recipients, 2005 Y 2009.

[44] Embajada de la India en La Habana: «Annual Commercial & Economic
Report – 2006», 13 de abril de 2007,
http://www.indembassyhavana.cu/Page/Annual%20Commercial%20report1.doc.
Citada por Feisnsilver,

[45] Mesa-Lago y Archibald Ritter en la conferencia del Bildner Center
de la City University of New York: Una Cuba que cambia en un mundo
cambiante, Nueva York,13-15 de marzo de 2008. Citado por Feisnsilver

[46] Fueron las cifras ofrecidas por Marino Murillo. En su
intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular. 29 de Marzo
del 2014. La Habana,

[47] Asamblea Nacional del Poder Popular. Discurso Resumen del Jefe de
Estado, diciembre de 2016. Raúl Castro Ruz.

[48] Rodríguez, José Luis. Dr. Conferencia Transformaciones Recientes
de la Economía Cubana. Sociedad Económica de Amigos del País.. Julio 7
de 2013.

[49] Cubadebate, 24 de julio de 2017

[50] Gámez Torres, Nora. El Nuevo Herald. Miami

[51] Asamblea Nacional del Poder Popular. Sesión fina

Por michaelrogelio - 13 de Septiembre, 2018, 5:16, Categoría: General
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los desafíos de la izquierda latinoamericana

¿Cuáles son los desafíos de la izquierda latinoamericana?

La ofensiva derechista que vive América Latina y el Caribe pone a la región frente a la premisa martiana del «plan contra plan»

28 de agosto de 2018 18:08:38

 

Fuerzas de izquierda se movilizan en América Latina y el Caribe para enfrentar la ofensiva derechista que, motivada y respaldada financieramente desde Estados Unidos, ha puesto en jaque a la región a través de estrategias enfocadas hacia la desestabilización política y el descrédito de los Gobiernos progresistas que están o estuvieron en el poder.    
Políticos, intelectuales y representantes de movimientos sociales, evalúan el cambio desfavorable en la correlación de fuerzas que se ha manifestado en los últimos años, y trazan planes de acción para lo que constituye una señal de vitalidad el triunfo del candidato progresista Andrés Manuel López Obrador, en México.
«La tempestad vino y cerró la ventana abierta al final de los años 90.
(…) La cuestión que ahora está planteada, en especial, a la izquierda brasileña, es cómo hacer para que la ventana se abra de nuevo», escribe este 2018 Valter Pomar, militante del Partido de los Trabajadores de Brasil y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de abc, en su Ensayo sobre cómo abrir nuevamente la ventana.
En su opinión, la izquierda necesita fuertes candidaturas para disputar con la derecha en las elecciones, pero no basta, pues la «utilidad» estratégica de parlamentarios y gobernantes aumenta o disminuye en dependencia de la línea política y del nivel de organización extrainstitucional, lo cual implica cambios en los métodos de funcionamiento de la izquierda y la recuperación de los espacios perdidos junto a la clase trabajadora.
En América Latina, «el desafío para estas izquierdas posibles es el de construir alternativas al capitalismo en el ámbito económico, donde la apuesta es la uberización de la economía, la desregularización total de la misma (excepto cuando necesiten al Estado para desmontar las conquistas del ciclo progresista); pero sobre todo, construir alternativas en el ámbito cultural, disputar la hegemonía capitalista en el ámbito cultural (y mediático) para construir pueblo y no ciudadanos consumidores diluidos en la falsa ilusión de la clase media», publica a su vez el politólogo Katu Arkonada en el blog de Telesur.
A su vez, el ensayista, periodista, sociólogo, politólogo y profesor universitario Olmedo Beluche, esgrime en Rebelión: «Sin la nacionalización de la banca y el sistema financiero nacional, sin el control estatal del comercio exterior y sin la nacionalización de la gran industria, es decir, sin elementales medidas realmente socialistas, los gobiernos latinoamericanos en general están a mansalva de la burguesía, del imperialismo y del sabotaje económico, como prueba reiteradamente el caso de Venezuela».
Esa contradicción, argumenta, explica las limitaciones de la izquierda y la dificultad para responder a la ofensiva de las derechas nacionales apoyadas por el imperialismo norteamericano, a lo que se suma la actitud reformista de dirigentes que se someten dócilmente a los formalismos de las instituciones burguesas.
La mayoría de los analistas coinciden en que el ciclo progresista al sur del continente se encuentra en una crisis, pero no es su fin, pues aunque se logró desalojar del poder y del aparato del Estado a algunos gobiernos populares mediante elecciones (Argentina) o maniobras leguleyas y judiciales (Brasil), no ha caído el núcleo duro del cambio de época progresista: Bolivia y Venezuela, a quienes acompañan Nicaragua y la Revolución Cubana.  
«Los dos proyectos, junto con Nicaragua y Cuba, que se plantearon ir más allá de las relaciones capitalistas en el largo plazo, son los que están en pie, lo que indica que la batalla estratégica de nuestro tiempo es la defensa de esos procesos», quedó claro durante el xxiv Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, celebrado en La Habana el pasado mes de julio.
En ese evento de concertación de las fuerzas políticas de la región, se plantearon algunas propuestas de acción sustentadas en la idea de que los espacios de poder conquistados por la izquierda deben fortalcerse en función de la construcción de hegemonía y el poder popular. Pueblos con conciencia política son siempre el mejor antídoto contra la derechización de América.       
 
Una estrategia desde la izquierda
Difundir con sistematicidad y creativamente los logros económicos, sociales y políticos de las experiencias de gobierno que por una razón u otra han sufrido reveses importantes, así como los de las experiencias de gobierno que perduran.
Potenciar un debate sereno y constructivo sobre los límites históricos, políticos e ideológicos de cada uno de los procesos.
Buscar más eficientes mecanismos de organización, concientización y participación política de las bases sociales comprometidas con el cambio posneoliberal.
Renovar las relaciones entre los partidos políticos de gobierno y los movimientos populares con posiciones nacionalistas y patrióticas, y con posturas favorables a la existencia de un Estado que asegure un funcionamiento democrático en el manejo de los disensos y en la construcción de los consensos.
Construir consensos con los segmentos de la sociedad que poseen más demandas e intereses afines, o potencialmente afines a los del cambio revolucionario y/o progresista.
Fortalecer, como símbolo de lucha anticolonial a defender, la causa independentista de Puerto Rico.
Potenciar la participación activa de los pueblos y las mayorías nacionales en los procesos políticos de cada nación.  
Ofrecer apoyo decidido y estimular los esfuerzos emancipatorios y los ideales anticapitalistas de los movimientos sociales y populares.
Impulsar esfuerzos que permitan avanzar en la integración soberana de la que Martí llamó Nuestra América.
Concertar en cada espacio internacional que lo permita, toda acción que debilite los niveles de dominación y hegemonía de Estados Unidos en nuestros países, es esencial y posible.

 

Nunca a la izquierda se le ha regalado nada, pues va contra su misma épica esencia, que no es sino -en el sentido puro de ser de un izquierdista auténtico- darse, entregarse a los demás, como lo hizo un verdadero izquierdista y revolucionario como el Che Guevara. Es en ese severo, y hasta religioso sentido que la mística misión de un izquierdista, no sólo es darse a los demás sin esperar recompensa alguna, pues la lucha por el ideal de mayor igualdad dentro la sociedad, no espera recompensa alguna por ello. Pero algo más que caracteriza radicalmente a un auténtico izquierdista, es rehacerse de sus fracasos en la adversidad. Así que si un izquierdista no comprende esta verdad, no se entiende así mismo, no entiende cuál es su esencia, por lo que no se podría asumir como izquierdista.Eso fue lo que ocurrió en la década de los 90, cuando a partir del triunfalista y altanero anuncio de Fukuyama -y toda la corriente de entusiastas defensores del libre mercado- del “Fin de la Historia”, la derecha pensó que se había arrasado con todo vestigio -excepto Cuba: la indómita- que pudiesen representar los ideales de izquierda, y que al paso triunfal de los gobiernos de derecha, había que tenderle alfombra roja. Sí tan roja como el color de los ideales de izquierdas, que había que pasar y repasar por encima de ellos para que los “izquierdosos” no levanten cabeza nunca.

 

Pero la izquierda está hecha no sólo para resistir en la adversidad; sino para hacerse del poder, como ocurrió en este nuevo siglo con gobiernos de izquierda -progresistas con prejuicios le dicen- como son los casos de: Chávez,  Evo Morales, Correa, Cristina, Dilma, Lula, Mujica. Es en ese sentido que hoy que en el Continente las corrientes reaccionarias se han hecho del poder, en alguno casos por la vía democrática -Macri en la Argentina- o a través de acciones desleales, como el caso de Lenin Moreno en el Ecuador o Michael Temer en el Brasil, quienes valiéndose de figuras jurídicas forzadas se ha hecho del poder; pero además para implementar políticas reaccionarias al ideario de izquierda, obedeciendo las ordenes de Washington.

 

Ciertamente que hay una sensación -nada más que eso- de frustración en algunos izquierdistas intimidados por sus propios temores por lo que está pasando en la región por la regresión política que se ha producido a partir de que las fuerzas de derecha han ganado terreno en el campo político -que es un escenario en permanente disputa- que ha cundido un temor de que la derecha vuelva campear; pero no por esos izquierdistas que no forjaron su espíritu en la lucha, debemos ser derrotistas, porque de ser así estaríamos traicionando lo que nos distingue, que no es sino rehacernos en la adversidad.

 

Por michaelrogelio - 13 de Septiembre, 2018, 4:36, Categoría: General
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GOLPE DE ESTADO DE CHILE

 

GOLPE DE ESTADO DE CHILE

 

11 de setiembre, aniversario de dos actos de terrorismo de los más connotados de la historia contemporánea y que involucran a Estados Unidos; el ataque a las Torres Gemelas, y el golpe de estado en Chile.

 

Para entender lo sucedido, es provechoso exponer algunos antecedentes.

 

Chile inicia su proceso de independencia en 1810, culminándolo en 1818.  Entre   1879 y 1883 desarrolla el conflicto  armado contra los aliados Bolivia y Perú, originado por el establecimiento de un nuevo impuesto a la empresa chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, que operaba en territorio boliviano, así como el interés por el negocio  del salitre.   Como resultado, Bolivia pierde el acceso al mar y el territorio de Antofagasta (zona salitrera y con la mayor mina a cielo abierto de cobre del mundo) y Perú la franja de Tarapacá.

 

Existía una clase obrera fuerte, con tradición de combate, iniciada con el salitre y crecida con el cobre, cuyas primeras demostraciones se reportan alrededor de 1830; surgen organizaciones socialistas desde fines del Siglo 19 y en  fecha tan temprana como 1909, con sustancial participación y dirección de comunistas,  se unifican los trabajadores, que dejan su impronta en el quehacer social y político, que permiten la instauración  a principios de los años 30 del pasado siglo de una breve república con Marmaduque Grove, cuyo programa establecía la liberación económica y el triunfo de la justicia social, al cual se unió el joven Salvador. 

 

Un poco más tarde gana las elecciones el izquierdista Frente Popular, con la aportación de la clase obrera en asociación con sectores medios.   hecho que tipifica la política de alianzas reinante en Chile durante casi toda su historia y gobierna entre 1938 y 1946, del cual formó  parte Allende como Ministro de Salud Pública,  Se producen significativas transformaciones como son: creación de organizaciones y empresas estatales en la electricidad, el fomento a la producción, la siderurgia, algunas  de las cuales subsisten y también se amplía la intervención estatal en el manejo de los precios, el comercio exterior, la política social y otros.

 

Aunque a fines de los años 40 fueron eliminados los comunistas en la dirección del país y prohibida la existencia de su Partido, tal situación duró poco tiempo y ya en 1952 se constituyen nuevas alianzas. Se ejerce la democracia representativa por muchos años, que hacían que Chile, junto a Uruguay, fueran llamadas las suizas de América, lo que era diferente al resto de América Latina.   

 

A fines de esa década, con una economía en crisis, inestabilidad social e inseguridad general, Salvador Allende es candidato a la Presidencia por primera vez y nuevamente se manifiesta la política de coaliciones; la decisión de quién asumirá queda en manos del Congreso y lo hace por la derecha, personificada por Jorge Alessandri.  Se presenta a elecciones por segunda ocasión en 1964, pero gana su contrincante, Eduardo Frei Montalvo de la Democracia Cristiana, con el apoyo de los sectores más conservadores y reaccionarios, instaurándose la denominada “Revolución en Libertad” con un ambicioso programa de reformas, chinelización del cobre, reforma agraria, programa antinflacionario, estimulación para alcanzar altas tasas de crecimiento, fomento de industrias básicas, parte de los cuales fueron cumplidos, pues hay que recordar que ya había triunfado la Revolución Cubana y se ejecutaba por Estados Unidos la llamada “Alianza para el Progreso”.

 

Se agudizan las diferencias, convirtiéndose los trabajadores y campesinos en un poderoso movimiento en el campo, lo que determina la necesidad de hacer cambios.   A inicios de 1970 se funda el Frente Nacionalista Patria y Libertad, agrupación político-paramilitar de extrema derecha que exaltaba una supuesta penetración soviética en las Fuerzas Armadas y “el rompimiento de las cadenas tiránicas del marxismo”.

 

Corresponden nuevas elecciones en 1970 y se inscriben tres candidatos, simbolizando a la Unidad Popular, la extrema derecha y el centro con la Democracia Cristiana.  Una vez más debía decidirse entre las dos primeras mayorías relativas, la diferencia entre cada uno no superaba el 2% y el Congreso resuelve a favor de Allende, quien asume a fines del propio año,  siendo el   primer político de orientación marxista en América  que accedió al poder a través de elecciones generales y  también el primero en intentar transitar al socialismo  por la  vía pacífica.

 

Estados Unidos consideraba prioritario impedir el avance del socialismo en América Latina, el presidente  Nixon ordenó derrocar a Allende  y  Henry Kissinger fue el  encargado, junto al director de la CIA,   destinándose en principio 45 millones de dólares al valor actual  para tal fin.     Son conocidas las frases “No permitiremos que Chile se vaya por el desagüe»,  «haremos chillar a la economía chilena»  y lanza una campaña masiva de operaciones encubiertas, primero para impedir que Allende asumiera el gobierno y cuando esa estrategia fracasa, para minar su gobernabilidad emprende otras acciones. «Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que Allende se consolide, y que su imagen ante el mundo sea su éxito», expresó Nixon.

 

Previo a la toma de posesión, miembros de Patria y Libertad participan, con el apoyo de varios generales chilenos, Kissinger y la CIA, en el secuestro y asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, el constitucionalista René Schneider, comenzando así una serie de embates, que siguen con el atentado al Vicepresidente del gobierno anterior en mayo de 1971 y durante la visita de Fidel se producen varios incidentes y expresa que ha visto el fascismo en ese país.   Una anécdota personal:  la madrugada antes de su regreso, nos señaló que la Embajada debía ser QuanTri, aludiendo a la resistencia de la aldea vietnamita. 

 

Las condiciones de enfrentamiento continuaron en incremento. El sabotaje económico de las organizaciones empresariales, la alta burguesía, empresarios de todos los niveles y transportistas, se unieron para propiciar huelgas y lograr el desabastecimiento por una parte y por otra, las medidas de Estados Unidos para su asfixia económica.  El país quedó sin combustible y comida, prácticamente sin nada, particularmente desde mediados del año 1972.

 

Se desarrollaba una intensa “polarización”, se libraba una lucha ideológica entre “reformistas” y “revolucionarios” y con el resultado de las votaciones en marzo de 1973, en la que la Unidad Popular obtiene 43,3%, (alrededor de 10 puntos porcentuales más que en presidenciales) que implicó un incremento de cinco diputados y dos senadores, el pueblo dio respuesta al intento derechista de alcanzar los dos tercios requeridos para destituir a Allende. 

 

El  29 de junio  de 1973 se produce  lo conocido como “Tancazo” que fue dominado por la intervención directa del General Prats, Jefe del Ejército y a partir de esa fecha se comienza a estructurar el plan golpista, se aumentan los pugilatos armados, los daños a industrias, comercios e incluso a sedes diplomáticas, que en el caso de Cuba fueron múltiples, matan al Comandante  Araya que  fungía como Edecán Naval del Presidente, las provocaciones se multiplican, se promulga la ley de control de armas y los militares  siembran el terror en poblaciones aledañas a Santiago, lo que permitía avizorar un próximo golpe de estado, hecho que resultaba  impensable por la sociedad chilena.

 

Ante la renuncia del General Prats, que no puede controlar al Ejército, no quiere ser desleal y el pase a retiro de varios generales constitucionalistas, asume el mando el General Pinochet y la oligarquía se decide a quebrantar sus propias reglas de juego y propiciar el golpe de estado, dando al traste con la supuesta unidad de los constitucionalistas, incluyendo a las Fuerzas Armadas, a las cuales la Democracia Cristiana brinda su apoyo, creída que una vez derrocado el gobierno popular, regresaría al poder.

 

Apenas siete días antes, el 4 septiembre, fecha en la que se cumplían 3 años de haber ganado Allende las elecciones,  se celebran concentraciones y marchas en todo el país en su favor,  la de Santiago fue gigantesca, con la participación de más de un millón de personas  y el sábado anterior al martes 11,  el mandatario chileno se reúne con sus principales colaboradores, planteando que el entorno está muy complicado y se  propone  el envío al Parlamento de, la derogación de la ley de armas, el llamamiento a un plebiscito, severas medidas económicas para preservar a los sectores más populares y la convocatoria para una Asamblea Constituyente, entre  y otras.   El conocimiento por los castrenses de lo anterior, precipita los acontecimientos.

 

Aspecto importante para comprender el desarrollo del golpe y sus consecuencias es la desunión y diferencia de criterios dentro de los partidos y movimientos que integraban de la Unidad Popular y con sus aliados, así como con otros como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, al extremo que algunos no contaban con planes que previeran sucesos, unos consideraban el levantamiento, otros la toma del poder por la vía revolucionaria, otros la vía política o constitucional.

 

Resultaría muy extenso referirse a los sucesos del fatídico día 11 y de ellos se ha escrito anteriormente.  Comienza por el puerto de Valparaíso y el Presidente llega temprano al Palacio de La Moneda; lo acompaña una escolta de 23 hombres, a los cuales se unen otros pocos cercanos a él, las fuerzas armadas lo conminan a renunciar y sobre las nueve de la mañana comienzan las primeras descargas armadas; los aviones lanzan cohetes sobre el mismo y dentro se crea una situación infernal.  Durante el transcurso de la mañana existen varios momentos en los cuales, el Presidente insta a abandonar la Moneda:  a sus Edecanes, los mandos de Carabineros, los efectivos militares que se encontraban en el interior del edificio, los que no supieran manejar armas y  las mujeres allí presentes, entre las cuales se encontraban sus hijas Beatriz (Tati) e Isabel, una cubana (Nancy Julien, casada con Jaime Barrios, que había sido Presidente del Banco Central de Chile  y asesor del Ché en Cuba)  y su secretaria personal; Payita, la que esconde y no sale.  

 

Según las versiones más repetidas, sobre la una y media los golpistas se apoderan de la planta baja.    Allende planteó a sus combatientes que debían ponerse en fila y entregarse, que él iba a ser el último, regresa al Salón Toesca, donde es encontrado muerto por los militares, que llegan a la planta alta sobre las dos de la tarde.

 

Mientras eso sucedía y en las horas siguientes, en los cordones industriales cercanos a Santiago, así como en el sur chileno, se combatía por grupos armados que tuvieron que emprender la retirada ante la aplastante embestida de los militares golpistas y su falta de municiones y armamento.

 

En Valparaíso, se encontraba la motonave cubana “Guisa” descargando azúcar, dirigida por un brasilero que había sido alto dirigente de la Marina de su país durante el gobierno popular de Jao Goulart a principios de los 60.  Él nos contó, que la Marina chilena ordenó el desatraque de varios barcos y los puso en fila, dando vueltas dentro del puerto y ante esta situación convocó a la tripulación cubana, señalándoles que podrían escoger, bajarse del barco o acompañarlo en la escapada que pretendía realizar, pues a él no podrían los golpistas detenerlo.   Todos respondieron afirmativamente al llamado del Capitán y escaparon cuando las condiciones lo propiciaron, siendo perseguidos aún en aguas internacionales por las cañoneras chilenas, escuchando por la radio la expresión de los militares “los cubanos los tienen más grandes que O”Higgins”; al barco se le provocaron serios daños y tuvieron que atracar en Perú para su reparación.

 

Al día siguiente del golpe, se promulgó un toque de queda, que estuvo vigente hasta 1987, con diferentes variables que prohibían la libre circulación de personas y vehículos en el horario comprendido en el mismo.   También se declaró un estado de sitio, que se renovaba cada seis meses, que restringía los derechos y libertades individuales de reunión, asociación y expresión, con una censura informativa total, que permitió la detención o destierro indefinido y arbitrario de las personas.

 

En 1980 se promulga una Constitución, auspiciada por Pinochet, afín al carácter facista de su régimen, que legalizaba las medidas represivas adoptadas por el golpe militar, y que, aunque ha tenido diferentes reformas, no ha podido ser derogada ni tan siquiera por los gobiernos de centro-izquierda de algunos períodos.

 

Fue el sangriento régimen de Pinochet el primero que puso en práctica la teoría neoliberal y pudo lograrlo con una represión brutal, que supuso 16 años de dictadura, más de 3200 ejecutados y desaparecidos, cerca de 35 mil prisioneros y alrededor de 200 mil exiliados.

 

Para narrar ese día en nuestra Embajada, doy paso a un testimonio escrito hace algún tiempo por mi esposo, que también estaba en Chile.

                                      

“Era un amanecer frío y a eso de las siete de la mañana recibí la esperada llamada desde hacía meses del oficial de guardia avisándome que se encontraba en desarrollo un golpe de estado y debía acudir de inmediato a la Embajada, que no parecía ser un rumor y no era un simulacro.   Esta advertencia se debía a que, en los últimos meses, los rumores de golpe de estado eran casi diarios y teníamos que concentrarnos en la Embajada, durmiendo donde se pudiera.  Igualmente, unos compañeros habían sido agrupados en casas de otros, aumentando la seguridad y la rapidez de la movilización y la defensa.

 

Estas medidas no eran gratuitas.  Desde la llegada de los primeros representantes de nuestro país, las agresiones de la derecha chilena eran prácticamente diarias, se nos daban “mítines de repudio”, desataron una feroz campaña mediática en nuestra contra y finalmente se pasó a la agresión terrorista.  Explotaron bombas y tirotearon instalaciones, incluyendo la escuela donde estudiaban nuestros niños, violaron nuestras viviendas y buscaron el pretexto de un enfrentamiento que sólo la madurez de nuestros dirigentes en el lugar pudo evitar.

 

Una de las que más les molestó era la solidaridad de nuestro gobierno.   En el área económica, además de incrementar el intercambio comercial, se brindó colaboración para eludir el bloqueo que ya aplicaban los yanquis a las exportaciones chilenas y a sus transacciones bancarias, además de las donaciones por nuestra parte de azúcar y otros productos.  Las relaciones comerciales generaban intereses en el seno de la propia derecha, por lo que ese era otro obstáculo que los golpistas querían eliminar y de ahí su saña contra los funcionarios e instalaciones comerciales de nuestra Embajada, que fueron tiroteadas y objeto de atentados dinamiteros en varias ocasiones.  Sin embargo, recuerdo con emoción particular las llamadas del Presidente ofreciéndonos su solidaridad y la marcha de vecinos de poblaciones humildes frente a mi casa en desagravio a las provocaciones de la derecha.

 

Metí en un maletín, cosa extraña del pensamiento, un traje nuevo que no me había estrenado, corbata, camisa y medias en combinación.  La pistola me la puse entre unos pantalones mecánicos, un sweater negro grueso y una chaqueta de tela verde olivo forrada en lana que fue lo único que saqué de la casa y aún conservo.  Tomé el auto y a esa hora (cerca de las 8 a.m.) la ciudad parecía tranquila, el barrio de clase media alta, como les gustaba llamarse, parecía dormir y el tráfico era inexistente, llegué a la Embajada sin tropiezos y junto conmigo, continuaron llegando los compañeros que no eran parte de la guarnición permanente, constituida por un selecto grupo de tropas especiales del Ministerio del Interior cubano.

 

Al llegar observé la gran actividad que reinaba entre todos, preparando y distribuyendo el armamento y las posiciones de defensa.  Hacía meses que veníamos preparándonos para un momento así, tanto en el aspecto civil como en el militar y ahora era el momento de aplicarlo todo.  Aunque yo era miembro del Consejo de Dirección, como, Jefe de la Oficina Comercial, no pretendí ningún tipo de tratamiento especial y junto con mi esposa, recibí el entrenamiento militar correspondiente, cavé refugios, puestos de mando, un hospitalito y tanques de agua, gasolina y depósitos de armamentos, todos ellos bajo tierra.

 

Recibí el equipo militar, consistente en un Aka, sus cargadores, no recuerdo si una careta antigases y subí a mi posición como jefe de una escuadra, en el tercer piso de la Embajada, no sin antes observar la llegada de Andrés Pascal Allende, en una camioneta, con el propósito de recoger armas para su organización.  Andrés entró, pero para salir tuvo que abrirse paso a tiros porque los vecinos partidarios del golpe y miembros de la organización fascista “Patria y Libertad” ya habían cerrado la entrada del callejón.

 

Las armas tenían la finalidad de proteger nuestras instalaciones y apoyar al gobierno legalmente constituido y con el que teníamos relaciones solidarias en caso de la ruptura de la constitucionalidad.  La presencia de compañeros de tropas especiales estaba concebida con igual propósito, lo que no se materializó ante la decisión del Presidente Allende de que los cubanos no nos involucráramos en su defensa a costa de su propia vida.

 

A eso de la 9 a.m. ya la Embajada estaba rodeada por el ejército golpista.  Ocuparon las casas vecinas y el terreno que daba a la parte posterior, donde se encontraban unos tanques de agua del acueducto, que daban nombre al callejón de Los Estanques.

 

Nosotros también habíamos ocupado nuestras posiciones dentro y fuera del edificio principal de la Embajada; detrás del muro, se habían hecho una especie de peldaños que permitían a los compañeros que las defendían alzarse sobre el alto muro, observar lo que pasaba del otro lado y disparar si era necesario.    La primera línea de defensa fue ocupada por los compañeros de tropas y por la posición privilegiada que ocupábamos en el tercer piso podíamos verlos y al Ejército, justo frente a ellos y más allá, dentro de las casas que rodeaban la Embajada, con armamento que incluía ametralladoras de trípode y otras “lindezas”, así como comunicar a los compañeros que estaban en el exterior y al mando los movimientos de los “casquitos” del ejército.

 

Curiosamente no cortaron el teléfono, el agua y la luz y junto con los disparos distantes se escuchaban los partes de la Junta golpista tratando de justificar lo injustificable y recibíamos llamadas de nuestros amigos que nos informaban de los combates en la ciudad y se despedían de nosotros porque pensaban, con razón en muchos casos, que nos volveríamos a ver.

 

En el tercer piso no sabíamos a ciencia cierta lo que estaba pasando en otros lugares, ni de la Embajada ni fuera de ella.  A eso del mediodía unos soldados del otro lado del muro, se asomaron por encima de él y le dijeron a uno de los compañeros que se rindiera, el cual les contestó de alguna manera que propició que los soldados le dispararan y se les respondió con fuego.

 

Dionisio, un compañero de mi escuadra, que estaba parapetado detrás de las tejas que separaban el ático del cuerpo principal del edificio en el tercer piso, levantó las tejas y le disparó a un soldado situado del otro lado del muro con una ametralladora pesada de trípode.   El soldado respondió el fuego, volando las tejas, lo que motivó que Dionisio saltara dentro del edificio, golpeándose una pierna, al oír sus gritos de dolor, acudí donde estaba, pero me sentí aliviado al ver que era sólo un golpe, no así lo de Farías, que estando detrás de una ventana protegida por otra ventana de metal, un tiro penetró y las limallas del metal le entraron en el ojo. 

 

Este intercambio hizo que los soldados se replegaran lejos del muro de la Embajada.  No obstante, esa noche se produjo el enfrentamiento mayor.

 

La Junta Militar se había comunicado con la Embajada informando de la muerte del Presidente Allende y la necesidad de que Luis, el Consejero Político y esposo de Beatriz (hija de Allende), localizara a los familiares, para lo cual pondrían a su disposición un transporte que lo recogería en la puerta de la Embajada.   A la hora señalada Luis y nuestro Embajador, Mario García Inchaustegui, salieron a la puerta y lo que recibieron fue una lluvia de disparos que, afortunadamente, no hicieron blanco porque ellos se protegieron rápidamente.

 

Nosotros, en el tercer piso, situados encima de la puerta y sin saber nada de lo que estaba pasando, al sentir los disparos, disparamos hacia las posiciones de los soldados que teníamos ubicados en las ventanas de las casas cercanas y en el descampado de los estanques de agua.  Recuerdo que, como jefe de la escuadra, di la orden de fuego, pero no fue necesario porque todo el mundo en el tercer piso comenzó a disparar hacia las posiciones identificadas.

 

Desde mi ventana, ocupada también por un trabajador de la construcción del Ministerio del Interior cubano, disparamos en ráfaga balas trazadoras que encendían la noche y los marcos de madera de las ventanas de las casas cercanas en las que impactaban.

 

Se me acabó el primer peine de mi Aka, número de serie 4067 y buscando el segundo me di cuenta que del lado enemigo no se disparaba.  Después que logramos que la gente nuestra dejara de disparar, se hizo un silencio absoluto de minutos y detrás, un disparo que no sé de dónde vino, apagó el bombillo del farol de la calle que iluminaba la puerta de la Embajada, lo que aumentó el dramatismo del momento.

 

Este combate, que realmente debe haber durado no más de diez o quince minutos, pareció eterno.

 

Ya las luces estaban apagadas y el humo y el olor a pólvora de los disparos oscurecían más la noche.  En el medio de aquel silencio, se nos ordenó replegarnos al interior del piso como medio de protección a unos combatientes sin experiencia como nosotros y nuestras posiciones fueron ocupadas por los compañeros de tropas especiales.

 

Entre las paredes interiores del piso, delgadas y de madera, que ofrecían una protección menor, acompañada de la fragilidad de las paredes exteriores que eran de adobe y por tanto cruzadas por las balas con facilitad, el cuchicheo de nuestro grupo, sentados en el suelo y rodeados de la mayor oscuridad, era la única señal de vida.  Nos preguntábamos que había pasado, si había bajas de nuestra parte y que vendría después, cuando sentimos un ruido fuerte y lejano pero que venía acercándose, que hacía temblar la estructura de la Embajada como un ligero temblor de tierra que ya en otras ocasiones habíamos sentido.  Sin embargo, en esta ocasión no sabíamos lo que era y comenzamos a especular hasta que un compañero con más experiencia dijo “Yo sé lo que es: son tanques y vienen para acá”.  Efectivamente, después supimos que eran tanques que habían concentrado en un parque cerca de la Embajada con la intención de aplastar nuestra resistencia.

 

Al otro día en la mañana volvimos a ocupar nuestras posiciones y pudimos apreciar con más exactitud lo que había pasado.  Max Marambio, el primer refugiado chileno que tuvimos desde horas tempranas del golpe, se acercó a nuestra ventana y nos señaló la cantidad de disparos que habían impactado en el marco de la ventana, expresándonos que él no había podido disparar un tiro porque “no había encontrado un lugar disponible desde donde hacerlo”.  Después, convertido en un gran personaje de la vida pública chilena dio una versión heroica y falsa de su papel en la Embajada para tratar de justificar que no se encontraba luchando junto al hombre del cual fue su jefe de seguridad personal.

 

En los pisos inferiores se desarrollaba la trama de los nuevos acontecimientos.  Los militares llamaron quejándose del volumen de fuego que había demostrado tener la Embajada durante el tiroteo de la noche anterior y habían comenzado a negociar nuestra salida de Chile, bajo el argumento de que ya no existían de hecho ni formalmente relaciones diplomáticas entre el nuevo gobierno golpista y el nuestro, expresando además que en la Junta había dos tendencias, una, borrarnos del mapa y la otra, negociar nuestra salida.

 

Un compañero habló de rendirse y fue enérgicamente reprendido por uno de los jefes de las tropas especiales, el oficial Efrén, que repitió la frase famosa desde Alegría de Pio, de que ¡Aquí no se Rinde Nadie!   Las compañeras que eran unas combatientes más, mostraron sin embargo en todo momento un valor y serenidad dignos de sana envidia y orgullo.

 

En estas negociaciones hubo nuevos momentos de conflictos potenciales y tensión porque los militares golpistas tuvieron que ingresar a la Embajada y nos vimos frente a frente con la rabia que sólo pueden tenerse los enemigos mortales.  Hubo, entre las muchas anécdotas, una de ellas que puede parecer frívola pero que además puede ser también simbólica: uno de los oficiales golpistas, de boina negra y arma larga, penetró en la Embajada saltando el muro, en un intento de mostrar prepotencia y machismo y lo que recibió fue la mordida del perro de nuestro médico combatiente.   

 

El Embajador Edelstam, de  Suecia, valientemente ya estaba con nosotros, habían salido compañeros nuestros, como parte de las negociaciones, “custodiados” por  los golpistas para rescatar a cubanos que estaban en diferentes puntos de la ciudad, donde presenciaron combates esporádicos que pusieron en riesgo sus vidas  y al atardecer me tocó a mí,   acompañando a nuestro Embajador,  para recoger a  dos de las secretarias personales de Allende, Isabel Jaramillo y Patricia Espejo y visitar a la viuda de Allende, refugiada en la Embajada de México, ocasión que aprovechamos para pasar por la Oficina Comercial, situada en otro lugar de Santiago y recoger 20 mil dólares en efectivo que queríamos de todas maneras entregar en Cuba, cosa que afortunadamente hicimos.

 

Regresamos a la Embajada, donde ya encontramos un ambiente de partida, puesto que las negociaciones habían terminado con la decisión de nuestra salida y la entrega de nuestros intereses a la custodia de la Embajada Sueca.  En cajas de madera con el rótulo de equipos de oficina se embalaban las armas que podían transportarse en avión, dejando otras bajo la custodia de los suecos.

 

Horas después, en ómnibus proporcionados por la Junta y de nuevo bajo la custodia de los soldados y diplomáticos amigos, partimos para el aeropuerto con la enorme tristeza de ver a Santiago desierto, iluminado esporádicamente en la distancia por disparos de alto calibre que revelaban  que aún se combatía y la incertidumbre del destino de nuestros amigos chilenos y del nuestro, dado que la Junta había proclamado por radio que estaban saliendo expulsados del país terroristas cubanos, lo que se prestaba a que intentaran eliminarnos en el propio trayecto, en lo que sería un asesinato masivo porque solo algunos llevábamos las armas personales.

 

Al llegar al aeropuerto, nos dividimos en dos grupos, los diplomáticos con su pasaporte bajo el cual se amparaban las armas que llevábamos encima y la obligación de defender a los que no lo eran y que por esa razón estaban desarmados, según lo convenido con la Junta, representada en el aeropuerto por el Coronel de la Inteligencia Militar, Uro Domic.

 

Por cierto, que con este Coronel tuve en ese momento una anécdota personal, Dionisio, que en el momento de subir a los ómnibus no me había visto, llevaba el maletín con mi traje sin estrenar, había guardado mi revólver y otro del ya mencionado Max que, con ojos llorosos, me había pedido que lo trajera para Cuba y una bayoneta de Aka y por no ser diplomático, fue registrado por los militares, que convirtieron el maletín en el sombrero de un mago al ir encontrando, una a una, las armas que estaban en el mismo.  En estas circunstancias pretendieron llevarse a Dionisio a otro lugar, por lo que yo me acerqué a los militares reclamando que el maletín era mío.  Esto generó un momento de tensión que pudo terminar en una masacre y que llevó a nuestro Embajador a interesarse en la solución del problema, resuelto finalmente con la orden del Coronel Domic de que nos dejaran tranquilos porque “nuestro Embajador le había asegurado que el diplomático autor de semejante violación sería severamente castigado cuando llegaran a Cuba”.

 

Mientras esto sucedía en el interior del aeropuerto, en el exterior y con la ayuda de los soldados golpistas, eran subidas al avión cajas de madera de “equipos de oficina” con las armas que no se pudieron entregar a los combatientes chilenos en esa ocasión y que no habían sido retiradas de la Embajada oportunamente por los responsables chilenos de esta acción.

 

Después de estas horas de sumo peligro, finalmente el avión de Aeroflot, puesto a nuestra disposición por la solidaridad del gobierno soviético, partía hacia Cuba en vuelo a baja altura y sin luces por el riesgo de ser derribado, con la valiosa compañía de Beatriz Allende, su descendencia continuadora del honroso apellido de su padre, varios asilados chilenos, más un centenar de combatientes cubanos sentados algunos encima de otros por falta de capacidad del avión, sobrecargados por el peso del cargamento de las armas y por nuestras emociones de un inminente regreso a la patria y las condiciones en que lo hacíamos.”

 

Cuba sabía que la derecha no permitiría el socialismo por la vía legal en Chile y desde el primer momento y a pesar de esto, le dio su ayuda sin límites dentro de las posibilidades. La tierra cubana que encarnaba la Embajada no fue profanada, la Bandera defendida regresó junto a los cubanos allí presentes y las armas posteriormente estuvieron a disposición del pueblo chileno en su lucha contra la dictadura de Pinochet y sus jefes del Imperio.

                             

Se han producido grandes cambios en América Latina y el Caribe. La aplicación rápida de las medidas neoliberales, han llevado a cambiar de estrategia y ahora se administra gradualmente para que los pueblos no reaccionen contundentemente y aunque en los últimos años han acontecido procesos nacionalistas, populares, democráticos, la coyuntura muestra cambios sustanciales; la derecha avanza, reconquistando espacios. No se ha creado conciencia de los logros sociales y las acciones de la derecha han llevado a votar por los mismos que han explotado a los pueblos.

 

La actuación del imperialismo en los países de Nuestra América, poco o nada ha cambiado, no difiere hoy de los mismos lineamientos que la CIA y el gobierno estadounidense aplicaron con brutal salvajismo en Chile y sería ingenuo pensar que Trump convoque a sus asesores para elaborar políticas distintas a las utilizadas para derrocar y causar la muerte de Allende. El Manual de Operaciones se está viendo en los casos de Venezuela y Nicaragua.

 

Los desafíos son enormes y la realidad es adversa, la dependencia de la potencia estadounidense, la falta de integración, el control por grandes transnacionales extranjeras en pacto con jefaturas y dirigentes corruptos, comicios amañados, promesas electorales no cumplidas, el narcotráfico y la delincuencia organizada, la necesidad de escoger entre el capitalismo, el reformismo y el socialismo y muchos más vericuetos.

 

Fidel alertaba “Los pueblos de América se liberaron del coloniaje español a principios del siglo pasado, pero no se liberaron de la explotación”.   “Hoy América Latina yace bajo un imperialismo mucho más feroz, más poderoso y más despiadado que el imperio colonial español”.

 

Estados Unidos se ha propuesto despedazar o derrumbar mecanismos, gobiernos y organizaciones progresistas o crearle todo tipo de obstáculos a líderes indiscutibles de nuestros pueblos. Reivindica que lo primero es Estados Unidos y en pleno siglo XXI mantiene que su «traspatio» tiene que estar dividido y sumiso porque es para los norteamericanos. 

 

Impedir que avancen las actitudes neoliberales aplicadas es urgente y fundamental, es hora de pasar a la ofensiva consciente y organizada. No basta con los beneficios a los pueblos; es necesario crear conocimiento sobre los peligros que entrañan las políticas; hay que sembrar conciencia de porqué organizarse, para qué hacerlo y sobre qué ideas erigir el proyecto alternativo.

 

De vital importancia es la unión y acuerdo de la izquierda, pero no es fácil lograrla debido a la pugna de diferentes corrientes; por encima de visiones locales, intereses partidistas y personales, egoísmos e interpretaciones, es ineludible entender que divididos no se llegará a nada y así lo demuestran las recientes derrotas.

 

Para juzgar la actuación de Allende es conveniente tener en cuenta sus ideas, algunas de las cuales hizo públicas:  al ganar las elecciones en 1970 expresó  “Yo les pido que comprendan que soy tan solo un hombre con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre” y añadió “A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo, con la lealtad del compañero Presidente”, otra fue cuando  en homenaje al Ché en el Senado, expresó:  “Murió a tono y, por tanto, tendrá vida en todo” y en varias ocasiones señaló que a él sólo podrían sacarlo muerto de La Moneda, lo cual reiteró   el día del golpe, en su último discurso,  cuando dijo:    Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! (…) pagaré con mi vida la lealtad al pueblo·.

 

Antes de concluir es útil enumerar al menos algunos logros del Presidente Allende: nacionalización del cobre (ingreso fundamental del país), la banca y otras industrias importantes para la economía, repartición de las tierras según la ley de reforma agraria, la histórica lucha del pueblo Mapuche fue reivindicada al serle devuelta gran parte de las tierras demandadas, entrega gratuita de medio litro de leche a cada niño, mejores salarios y ajustes anuales a los mismos.  También hay mencionar el respeto y amor que sentía por Cuba, su Revolución y su Comandante en Jefe, lo que demostró en innumerables ocasiones, vino a Cuba en fecha tan temprana como los primeros días de enero de 1959 y sus reiteradas visitas, siendo Presidente del Senado, en una etapa que ningún gobierno de América Latina, salvo México, sostenía relaciones con Cuba; su ayuda a los combatientes de la guerrilla del Ché, su decisión expresa de no crearle un problema a Cuba al no permitir que el pequeño grupo de combatientes de tropas especiales fuera al Palacio Presidencial a luchar junto a él y muchas otras que alargarían esta exposición.

 

No puedo terminar sin expresar mi convencimiento de que el Presidente Allende fue no solo valiente y firme al cumplir su palabra de morir defendiendo la causa de su pueblo, sino que se creció con su serenidad y heroísmo; fue consecuente con las ideas por las que luchó la mayor parte de su vida, así como por su lealtad a su pueblo, a Cuba, su Revolución y Fidel.  Le oí decir que sólo había dos cosas que no podría soportar en la vida:  Una mirada atravesada de su hija Tati y un regaño de Fidel.

 

No quiso ser apresado, ni más sacrificios, ha dejado para el futuro mensajes que son lecciones de actuación, su vida y sentidos sirven para dejar un legado a las generaciones siguientes.  

 

Ningún Presidente antes en América Latina protagonizó tal hazaña.  Su ejemplo y el de todos los que lucharon con él sigue y seguirá vigente para aquellos que valoran altamente la palabra empeñada, la sinceridad, el honor y el compromiso con las causas más justas de los pueblos, hasta las últimas consecuencias, aunque eso signifique el sacrificio de la propia vida.

 

Quizás hagan falta otros doscientos años para que América Latina alcance finalmente su segunda independencia, pero se seguirá batallando como se viene haciendo hace siglos, ahora con mayores posibilidades y como dijera Allende “Sigan ustedes sabiendo que más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.

 

Nelly Cubillas

Setiembre 1018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por michaelrogelio - 12 de Septiembre, 2018, 5:45, Categoría: General
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